Jerónimo Gracián: perfección con suavidad

suavidadEl 6 de junio de 1545 nacía en Valladolid Jerónimo Gracián, hijo de Diego Gracián de Alderete, erasmista que ejerció como secretario de Carlos V y de Felipe II. Su madre, Juana Dantisco, era hija natural de un humanista y embajador del rey polaco en España.

Jerónimo era el tercero de veinte hermanos, de los que solo trece sobrevivirían.

A los 15 años, comenzó sus estudios de filosofía y teología en la Universidad de Alcalá, y a los 24 sería ordenado sacerdote. Al conocer a las carmelitas descalzas de Pastrana y contactar epistolarmente con Teresa de Jesús, a punto de concluir el doctorado, abandonó un prometedor futuro académico e ingresó en el noviciado de los descalzos en Pastrana. En 1573, solo unos meses después de profesar, el visitador apostólico Francisco Vargas delegó en él como visitador de los carmelitas calzados de la provincia de Andalucía, con el fin de ir introduciendo reformas en la orden.

Jerónimo_Gracián
Jerónimo Gracián
(1545-1614)

Poco después, sería nombrado vicario de todos los carmelitas de Andalucía y, más adelante, el nuncio Ormaneto confirmó e incluso acrecentó sus responsabilidades.

En la primavera de 1575, tiene lugar el primer encuentro entre Gracián y Teresa, cuando esta se encontraba poniendo en marcha la fundación de Beas de Segura. La santa, viendo en él al hombre providencial que la reforma necesitaba, hace voto de obedecerle en todo. Afirma que nunca había visto en nadie «perfección con tanta suavidad de gobierno».

Pero Gracián encontró resistencias a su autoridad, especialmente entre los frailes andaluces de la Observancia, que buscaban revocar su autoridad. De hecho, a la muerte de Ormaneto, el nuevo nuncio, Felipe Sega, contrario a la reforma, depuso a Gracián y lo tuvo confinado por un tiempo en un monasterio.

Sin embargo, más adelante, el papa Gregorio XIII concedió el permiso para que los descalzos se independizaran, formando una provincia propia, y en 1581, Gracián fue elegido como el primer provincial, aunque por un estrecho margen.

Jerónimo Gracián compartía el entusiasmo apostólico y misionero de Teresa, y se mantuvo siempre al lado de las monjas teresianas, pero entre los descalzos, se ganó fama de relajado y de mantener políticas demasiado blandas. El equipo de gobierno de su rival y sucesor, Nicolás Doria, que ponía más el acento en la austeridad física y la estricta observancia, llevó a cabo una campaña de difamación contra él, que acabaría con su expulsión de la Orden en 1592.

Gracián empleó muchos años apelando la decisión (incluidos dos terribles años preso por los turcos) hasta que, finalmente, recibió un breve de Clemente VIII, autorizándolo a volver a los descalzos “como si nunca hubiera sido expulsado”.

Sin embargo, a causa de la oposición contra él, que continuaba en España, aceptó la invitación a vivir con los carmelitas de la Observancia, aunque manteniendo su hábito de descalzo.

Más tarde, pasaría a los Países Bajos, donde ayudó a las carmelitas descalzas en su establecimiento en aquellas tierras. Falleció en Bruselas el 21 de septiembre de 1614.

 Hombre de una inagotable energía, fue un prolífico escritor. Con su obra, perseguía sobre todo una finalidad pastoral y práctica, aunque su habilidad con la pluma era más que notable. En el género histórico cabría incluir sus obras de tipo biográfico: “Peregrinación de Anastasio” y la “Historia de las fundaciones”. De contenido espiritual serán: “Las diez lamentaciones”, “Leviatán engañoso”, “Ceguedad o confusión de Babilonia”, “El soldado católico”, “Centellas de herejía” y “Apología contra los “perfectistas”. En el campo de la misionología se pueden situar estas otras: “Estímulo de la fe”, “Celo de la propagación de la fe” y el “Tratado de la redención de cautivos”.

Una obra singular es la sátira contra los religiosos melancólicos o falsamente observantes que lleva a cabo en las “Constituciones del cerro”. Algunos autores sostienen la hipótesis de que esta sea una obra escrita con la colaboración de Teresa de Jesús.

Durante siete años, hasta la muerte de Teresa de Jesús en 1582, tendría con ella un trato estrecho de amistad y colaboración mutuas. Así, afirma Gracián:

«Ella me comunicó su espíritu sin encubrirme nada, y yo a ella de la misma suerte declaré todo mi interior, y allí nos concertamos de ser siempre conformes en todos los negocios»

Aunque Teresa lo tuviera por padre, consejero y superior, es más bien Gracián el que aprendió de la santa, a quien conoció ya en plena madurez espiritual. De hecho, él reconoce que se atreve a hablar sobre temas de espiritualidad, “por haber tratado con mucha particularidad el espíritu de Teresa de Jesús”.

Se ha dado en los últimos tiempos un renovado interés y una revaluación de esta compleja figura del teresianismo primitivo.

En 1999, tras una revisión a fondo, la orden del Carmelo Descalzo revocó el decreto de expulsión de Gracián. En el año 2000, se introdujo su causa de beatificación.

 En la página de este blog Estudios: Carmelitas, puedes encontrar algunos trabajos sobre él y acceder a las obras de este autor que están disponibles en internet.

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