Teresa y Agustín: Paralelismo entre las Moradas y las Confesiones

teresa y agustin“Yo soy muy aficionada a San Agustín, porque el monasterio donde estuve de seglar era de su orden” (V 9, 7).

“Como comencé a leer las Confesiones, paréceme me veía yo allí. Comencé a encomendarme mucho a este glorioso santo. Cuando llegué a su conversión y leí cómo oyó aquella voz en el huerto no me parece sino que el Señor me la dio a mí, según sintió mi corazón” (V 9, 8).

Nemo nisi per amicitiam cognoscitur —No se conoce a nadie sino por medio de la amistad—. Estas palabras de S. Agustín cobran un sentido pleno a la luz del concepto teresiano de oración: Orar es “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8, 5). La mejor manera de conocer a Dios será, entonces, la oración, en que tratamos con Él como con un amigo incondicional. En el día en que recordamos a ese gran santo que fue Agustín de Hipona, proponemos la lectura de un trabajo de José Luis Cancelo García (OAR), «La experiencia mística de Dios en las Confesiones de San Agustín en relación con Las Moradas de Santa Teresa», que estudia los paralelismos entre estas dos obras cumbre de la espiritualidad. Resumimos, a continuación, las conclusiones del artículo, e invitamos a leerlo por extenso en este enlace:

  • Teresa quedó muy satisfecha con su obra Las Moradas: «Después de acabado me ha dado mucho contento, y doy por bien empleado el trabajo, aunque confieso que ha sido harto poco» (M VI, Conclusión, 1). Considera, incluso, que el Libro de la Vida, es una «joya», pero que Las Moradas, «le hace muchas ventajas», están escritas «con más delicados esmaltes y labores» y con «el oro de más subidos quilates». También Agustín quedó muy satisfecho de su obra las Confesiones. Lo dice él mismo en el libro en el que revisa todos sus escritos, las Retractaciones. Dice: «Las Confesiones alaban la justicia y la bondad de Dios tanto por mis obras malas como por las buenas, y mueven hacia Él el espíritu y el corazón humano. Al menos en cuanto a mí eso hicieron en mí cuando las escribía, y continúan haciendo cuando se leen» (Las Retractaciones 2, o, l, BAC, vol. XL). También hoy se las considera obras maestras.
  • Mientras que las Confesiones son más bien un diálogo con Dios, Teresa, por el contrario, habla con Dios, pero para hablar de él a sus religiosas que son las destinatarias de Las Moradas (M. Prólogo, 4).
  • El eje de ambas obras es un amor apasionado hacia Dios que tiene su morada en lo más íntimo del  hombre. Por ello, el lema de los dos podría expresarse con las palabras de Santa Teresa cuando dice: «Poned los ojos en el centro, que es la pieza o palacio adonde está el rey» (M l, 2, 8). Afirma la santa que Las Moradas «no tratan de cosa sino de lo que Él es» y también de su manera de actuar en el alma (M l, 2, 7). Es esta también la descripción adecuada de las Confesiones en las que Agustín habla de Dios desde su acción prodigiosa, misteriosa y permanente en él mismo, quien, al descubrirla, le alaba.
  • El movimiento místico en san Agustín, tiene su fundamentación ontológica en la estructura del ser del hombre hecho así por Dios y orientado hacia Él. Su misticismo es, en cierto modo, un determinismo ontológico. En Santa Teresa esta fundamentación puede encontrarse en el hombre hecho a imagen de Dios.
  • Santa Teresa percibe a  Dios como Esposo y la unión con él se intensifica gradualmente a través del noviazgo, desposorio y matrimonio espiritual. En san Agustín predomina, exteriormente, el concepto filosófico de Dios que evoca el nombre que Dios se dio a sí mismo cuando dijo «Yo soy el que soy», el Ser mismo, el Eterno, el Absoluto, el que no cambia, el Mismo, la Verdad. Sin embargo, no hay aquí fría intelectualidad porque la verdad es amor cordial y únicamente el amor la conoce. Solo el amor conoce el Amor,  el cual es la Verdad.
  • En Agustín, pensamiento y amor van armonizados y fusionados, aunque el acento se ponga en la intelectualidad. Podríamos decir que para Agustín el camino que lleva a la unión con Dios consiste en pensar mucho y en amar mucho más, pues el amor empuja la mente. La filosofía conduce a la mística. Para Santa Teresa, por el contrario, no es necesaria la reflexión filosófica, pues la cosa está en amar mucho a Dios pensando directamente en él, en la persona y vida de Jesucristo.
  • La verdad de la vivencia directa de Dios, se verifica, según santa Teresa, en la certeza absoluta de lo que ve, en el cambio total de vida hasta casi no conocerse, en la necesidad de proclamarlo y en las obras. Las obras, dice santa Teresa, «son el mejor crisol para probarse» (M IV, 2, 8). Ver a Dios, además, es gritar «que nazcan siempre obras, obras» (M VIl, 4, 6). Y al mismo tiempo «dar voces, publicando quién es este gran Dios» (M VI, 6, 3). También en san Agustín se dan esas mismas características. También él está dispuesto a dudar de la propia existencia antes que de la existencia del Dios que está contemplando asombrado y sobrecogido. Su vida cambia y emprende el camino de la purificación y ascesis. A su vez, las Confesiones son el escenario escogido desde donde Agustín grita al mundo entero el gozo de los favores, gracias y bendiciones que ha recibido de Dios. Y de aquella entrevista «tú a tú» con Dios nacían de Agustín obras, siempre obras, obras. Según estos criterios, Agustín es indudablemente un místico.
  • Texto de las Confesiones de S. Agustín
  • Texto de las Moradas de Sta. Teresa

9 thoughts on “Teresa y Agustín: Paralelismo entre las Moradas y las Confesiones

  1. Para mi sta. Teresa de Jesús, es la gran Sta. De los siglos y su obra y fundaciones es algo increíble y a demás su simpatía y decisiones insustituibles, pienso. Y creo que su fuerza espiritual y humana no tiene igual. El amor a Dios fue tremendo y delicado y real y fiel, nunca hubo dudas de la realeza y misericordia de El. Su obra y vida la conocí de niña y alumna Teresita. Siempre la tengo presente en mis decisiones. Gabriela.i

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    1. Muchas gracias, Gabriela, por visitar el blog y por dejarnos ese hermoso testimonio acerca de la gran mujer que fue y sigue siendo Teresa de Jesús. Saludos muy cordiales.

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  2. Gracias M .Jose por este artículo que con tanta claridad y a la vez profundo me ha deleitado en esta noche agustiniana.
    La Verdad y el Amor deben seguir impulsando nuestras vidas y nuestras obras.
    GRACIAS!!

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  3. Gracias por tu comentario, Paqui, que hace el número 100 de este blog. Agustín y Teresa, por ser buscadores de la verdad,y por encontrar esa verdad en Dios, tienen mucho en común. Y de los escritos de ambos nos podemos enriquecer. Hoy es un buen día para abrir el libro de las Confesiones y dejarse llevar por esa experiencia de encuentro que a Agustín le cambió la vida.

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  4. Dos grandes enamorados de Dios que nos animan a vivir dejándonos mirar por quien es la Verdad, el Amor, en continuo diálogo. Realmente quien se deja cautivar por Dios como ellos, encuentra la fuente más auténtica de felicidad.
    Gracias, Mª José por regalarnos estos “deliciosos manjares”.

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