Teresa de Jesús y Sevilla

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Retrato de Fray Juan de la Miseria. Foto: Antonio S. Carrasco

TERESA DE JESÚS

“Dios te perdone Fray Juan, que ya me pintaste fea y legañosa…”

Pocas veces una retratada remató tan pronto su retrato. Fray Juan de la Miseria, el hermano carmelita que se atrevió a pintar a Teresa de Ávila, sí que debió mostrar una cara digna de retrato tras oír las palabras de la santa de Ávila…

Teresa no nació en Sevilla, pero sí dejó aquí su huella, aunque quizás habría deseado no dejar ni el polvo de sus sandalias. Llegó a “esta tierra de promisión” en mayo de 1575, acompañada de pocas monjas, muchos recelos y muy poco dinero. Su primera casa estuvo en la calle de las Armas, actual de Alfonso XII, donde la incipiente comunidad sobrevivió con un ajuar escaso, sobre unos colchoncillos que según las monjas “estaban acompañados de mucha gente como piojos, chinches y otras molestas visitas”. No fue éste el peor trago para la Santa de Ávila ya que tuvo que defenderse de un proceso de la Inquisición firmado en el Castillo de San Jorge de Triana a comienzos de 1576. Supo salir airosa y, con apoyos como el de Lorenzo Cepeda, pudo trasladarse en ese año a una nueva casa en la calle Pajería, la actual Zaragoza según nos recuerda un azulejo en el cruce con Doña Guiomar. Se conserva el lugar en las cercanías a la Plaza Nueva, un rincón que parece llevarnos a la Sevilla del siglo XVI. No permaneció mucho más tiempo la santa en Sevilla pero sí su fundación. En 1586, con la autorización de San Juan de la Cruz, se trasladaron  las carmelitas descalzas a unas casas del barrio de Santa Cruz. Allí siguen orando y trabajando desde hace más de tres siglos en el convento de San José, conocido como Las Teresas. Siempre es buen momento para buscar el rostro de la santa en su rincón de la antigua judería: un atrio silencioso, los recuerdos de San Juan de la Cruz, la iglesia de Vermondo Resta, los retablos con imágenes carmelitas, la Inmaculada de Juan de Mesa, el Niño Jesús Quitito, las obras de la Roldana… En la pequeña sacristía nos interroga el retrato de la santa, un icono verdadero y real, mascarilla de vida, una obra que no gustó a la santa. La escoltan sus zapatillas, un tambor, sus hábitos, ostensorios y relicarios… Junto a su retrato parece hablarnos el original de una de las grandes obras de la santa abulense, el original del libro de Las Moradas.  Tan vivo retrato de la santa como la carta final que dejó en 1576 hablando de la ciudad: “Las injusticias que se guardan en esta ciudad, la poca verdad, las dobleces… Yo le digo que con razón (Sevilla) tiene la fama que tiene. Yo confieso que la gente de esta tierra no es para mí y me deseo ver ya en la tierra de promisión. La abominación de pecados que hay por aquí son para afligir harto. El Señor lo remedie…”

Sevilla, ciudad imposible para la santa. Laus Deo.

Retrato de una dama, Abec, Sevilla, 2013.

 Retrato de una dama. Sevilla en cien retratos de mujer, publicada por Abec editores, es una reciente obra (noviembre 2013) escrita por Teresa Puig y Manuel Jesús Roldán, con fotografías de Antonio Sánchez Carrasco. En ella, se presenta Sevilla –también ella, una figura femenina– a través del rostro de cien mujeres nacidas en la ciudad hispalense o relacionadas de distintos modos con ella. Todas ellas han dejado su impronta, son el rostro femenino de la ciudad.

Es, por tanto, una compendio, fotográfico y literario, de la iconografía de la mujer en Sevilla. Una mirada amplia que pretende ofrecer una perspectiva diferente de la iconografía femenina en la ciudad. Cien retratos que se relacionan íntimamente con unos textos que son no solo el recuerdo o el presente de determinadas mujeres, sino también una galería de conceptos y  virtudes de matiz femenino y representación física en algún rincón de la ciudad. Haciendo que circulen por sus páginas la historia en el rostro de doña María Coronel, la Infanta María Luisa o Pastora Imperio; la mitología de Venus, de Diana Cazadora o de Astarté; la leyenda de la Susona y de Pala Atenea; la santidad de Justa, Rufina o Ángela de la Cruz; la virtud de la Fe, la Esperanza o la Caridad; las caras del dolor de la Amargura, el Valle o la Estrella; la Primavera como fuente de Vida, Eva como origen del mundo, y la Muerte, esqueleto de la verdad con rostro femenino. Junto a otro medio centenar de retratos de mujeres del mundo actual de todos los ámbitos y profesiones.

Portada_Retrato de una damaMujeres legendarias y mujeres de carne y hueso; mujeres de la antigüedad y mujeres de hoy mismo, mujeres artistas, nobles y plebeyas, santas y pecadoras. Políticas, literatas, madres de familia y también monjas, como Teresa de Jesús, fundadora de uno de los conventos de la ciudad, de las carmelitas descalzas.

Los autores del libro:

  • Teresa Puig Calatayud. Licenciada en Periodismo por la Universidad Hispalense. Redactora y productora de televisión.
  • Manuel Jesús Roldán Salgueiro es licenciado en Geografía e Historia (Esp. Historia del Arte) por la Universidad Hispalense. Profesor de Enseñanza Secundaria y autor de numerosos artículos sobre patrimonio artístico y de varios libros
  • Antonio Sánchez Carrasco es pedagogo con amplia experiencia profesional en el campo de la fotografía periodística.  Ha participado en la ilustración de numerosos libros.

Agradecemos a los autores la amabilidad de permitirnos reproducir el texto referente a Teresa de Jesús que figura en la obra. Compleja la relación de la santa abulense con Sevilla.

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