«MasterChef de la santidad» con Teresa de Jesús

masterchefFernando Cordero Morales, de la orden de los Sagrados Corazones, acaba de publicar en la Editorial San Pablo un nuevo libro con un título original: MasterChef de la santidad. Santas y santos para abrir boca. La obra propone un modelo educativo que nunca pasa de moda: las vidas de los santos, y repasa algunas cualidades comunes a todos ellos (el seguimiento de Jesús, el testimonio, el rechazo a la violencia, la sencillez, el sentido del humor, la alegría fundamentada en la fe, la capacidad para superar situaciones de sufrimiento, la entrega a los demás, la dedicación a la oración, la humildad o el sacrificio). Repleto de divertidas anécdotas y ejemplos de conducta, este libro recorre la vida y las obras de grandes santos de la Iglesia (Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Damián de Molokai…), que no solo sirven de guía al cristiano en su vida cotidiana, sino que además lo acompañan en los momentos difíciles, recordando con su ejemplo que la santidad es una vocación universal accesible y deseable.

Teresa de Jesús es una de esas santas que aparecen en el libro. De hecho, protagoniza la portada, junto a Jesús. Le hemos pedido al autor que nos presente su visión sobre la santa. Nos ha ofrecido esta reflexión, que agradecemos cordialmente y presentamos aquí:

MasterChef de la santidad con Teresa de Jesús

El libro MasterChef de la santidad surgió por una invitación que me hicieron hace unos meses para escribir un Pliego sobre lo que me apeteciera en la revista “Vida Nueva”. Después de reflexionar caí en la cuenta que un tema apasionante es traer a los santos a la actualidad como modelos para nuestra vida cristiana hoy. Por diversas circunstancias en los últimos años he estado investigando sobre los santos de los más diversos siglos, culturas, razas y procedencias. En este volumen pretendo “abrir boca”, es decir, que los lectores entren en la sintonía de estos amigos de Jesús, siguiendo la invitación del Papa Francisco a vivir la santidad cotidiana, oculta, del día a día.

He de reconocer que Teresa de Jesús, nuestra Santa Teresa, ha sido un motivo de inspiración para mí. De hecho, Patxi Velasco Fano la dibuja en la portada del libro en medio de los pucheros, junto a Jesús, que echa la sal en la cazuela de la Santa.

 Seguir a Jesús es -no nos engañemos- tarea ardua y harto complicada, aunque apasionante. Él no busca admiradores sino seguidores. A quien conoce a Jesús no le resulta difícil dejarse deslumbrar por su testimonio. Seguirle es harina de otro costal. Por eso, ya advertía con salero santa Teresa de Jesús, meditando un día sobre las exigencias para el seguimiento de Cristo: “Ahora entiendo. Señor, por qué tienes tan pocos amigos”. Y en esto del seguimiento del Señor, santa Teresa de Lisieux,pedía en su oración: “quiero recorrer el caminito que me conduzca hacia ti, Jesús”.

El verano pasado me leí Las Moradas de santa Teresa, acompañado por un comentario de fray Tomás Álvarez. Disfruté muchísimo. Tras las huellas de la Santa, invitaría a cada uno a entrar en su castillo interior. El castillo es la vida de la persona, que tiene una serie de moradas o habitaciones, además de una cerca. Hay personas que no pasan de la cerca del castillo en su relación con Dios, porque viven muy superficialmente. Quienes se toman en serio este camino, van pasando por diferentes moradas, hasta llegar al encuentro con Cristo.

Teresa utiliza diferentes símbolos para comunicarnos su experiencia. Hay uno que me llama particularmente la atención. Los que están en trato de amistad con Dios son gusanos que, por la oración, pueden convertirse en mariposas. Para eso, se ha de cuidar la oración como si fueran abejas constantes y trabajadoras.

Teresa de Jesús nos invita a saborear la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Saborear es acoger como un tesoro la Palabra y tanto como recibimos de Dios. De este saborear entendía bien la Fundadora del Carmelo. En una ocasión, la santa andariega iba de camino con algunas monjas a fundar un convento. Cuando llega la hora de la oración, tocan la campanilla y se hace silencio, pese al traqueteo del carromato. Teresa propone la meditación del Padrenuestro. Terminado el tiempo de la oración, la santa pregunta a sus hermanas:

 – ¿Terminasteis el Padrenuestro?
– Sí.
– ¿Todas las peticiones?
– Sí, todas.
– ¡Qué rápido! Yo estaba todavía en la palabra “Padre”. ¡Es tan consolador sentir que Dios es nuestro Padre!

En MasterChef de la santidad aparece también la alegría silenciosa de los santos. Ellos viven habitados por esa alegría silenciosa que se visibiliza en su manera de afrontar la existencia y los pequeños detalles cotidianos. Así el humor y la alegría de santa Teresa de Jesús surcan los siglos y atraviesan en la actualidad las paredes del Carmelo. En una ocasión caminaban juntos Teresa y san Juan de la Cruz y alguien les gastó una broma. Fray Juan se sonrojó. Santa Teresa le dijo: “¿Qué pasa, padre mío? ¿No se sonroja la dama y se sonroja el galán?”.

Durante la investigación, he descubierto auténticas “perlas” de la influencia teresiana. Como Teresa, otros santos han preparado el huerto para la oración. Si andamos flojitos podemos empezar por sacar de nuestra mochila las recomendaciones de san Enrique de Ossó en su libro El cuarto de hora de oración. El santo fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús solía repetir: “Dadme un cuarto de hora de oración cada día y os daré el Cielo. Un alma que persevera en la oración, se asegura la propia salvación”. Se trataba de una serie de meditaciones ordenadas por semanas y temas, que han sido un auténtico best-seller. Claro, en las meditaciones dos ingredientes fundamentales: Teresa de Jesús y el Evangelio.

Otra dimensión que destaco en el libro es la de Teresa de Jesús y la amistad. En la Navidad de 1577 santa Teresa de Jesús se rompió el brazo izquierdo y la beata Ana de San Bartolomé se convirtió en su compañera inseparable. Fue su cocinera, su enfermera, su secretaria, su confidente y su apoyo en las últimas fundaciones: realmente su sombra. Hasta tal punto la quiso y la valoró santa Teresa que, cuando sintió que llegaba la hora de su muerte, la reclamó junto a sí para morir entre sus brazos, convirtiéndose en su heredera espiritual.

Con la beata María de Jesús López de Rivas, conocida como “letradillo” de santa Teresa, esta descubrió en ella los dones de santidad con que el Señor la había enriquecido y le comunicó su propio espíritu, creándose entre las dos una maravillosa sintonía espiritual que se prolongó incluso después de la muerte de la mística.

Teresa cultivó la amistad. La lista de sus amigos es bastante larga. No podemos olvidar su relación con fray Juan de la Cruz, su “medio fraile”, con esa profunda comunicación en el encuentro con el Señor y la colaboración en la reforma del Carmelo. A lo largo de los siglos, Teresa de Jesús sigue brillando.  Su amistad sigue seduciendo. En el siglo XX, Edith Stein, la filósofa que busca el sentido de la existencia, quedó desconcertada con la raza espiritual de la santa andariega. Edith cayó en la cuenta de la profunda visión de Teresa del Castillo Interior: orar es pasar la puerta del castillo y comenzar a relacionarse en forma personal con Dios.

Me gustaría terminar rezando con Teresa y Juan de la Cruz: 

Danos la valentía para entrar en nuestro castillo interior,
Espíritu de Dios,
que no nos quedemos en la cerca o en la puerta.
Haz que pasemos para adentro;
que no nos dé miedo descubrir quiénes somos,
ni expresar nuestra superficialidad,
tampoco las cosas que tenemos que ir cambiando para acercarnos más a Ti.
Concédenos que, como la abeja, laboriosa y constante,
cuidemos nuestra oración, como tu fiel amiga Teresa de Jesús
o san Juan de la Cruz,
que en esos ratos de amistad descubramos
qué quieres de nosotros
y respondamos con generosidad a tu gran amor.

Fernando Cordero ss.cc.

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2 thoughts on “«MasterChef de la santidad» con Teresa de Jesús

  1. GRACIAS, lo escribo en letras grandes porque  asi es mi gratitud a ustedes amigos de Teresa, amigos fuertes de Jesus, DIOS  les llene de mayores dones y virtudes. agradezco profundamente a mi Señor Jesucristo por contar con tan buenos testigos de su amor, para asi seguir en el camino de la perfeccion. Grethel.B

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    1. Y gracias a ti, Grethel, porque por tus palabras deduzco que también formas parte de esa multitud de amigos. Que Teresa, y tantos otros, sigan acompañando nuestros pasos.

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