Santa Teresa de Jesús. Experiencia de pan partido y repartido

panEl Seminario Diocesano de Jaén acogió el pasado domingo 9 de noviembre el Encuentro Eucarístico Diocesano bajo el título «Oh hermosura que excedéis todas las hermosuras». Alrededor de 120 personas participaron en el mismo. En la Eucaristía, el Sr. Obispo de Jaén que presidía, predicó acerca de Santa Teresa y el misterio de la Eucaristía.

Todos los actos tuvieron como denominador común a Teresa de Jesús, y sirvieron para conocer mejor esa interrelación entre la Santa y la Eucaristía.

En este contexto, El P. Francisco Víctor López Fernández, del Convento de Carmelitas descalzos de Úbeda-Baeza, pronunció una conferencia titulada: «Santa Teresa de Jesús, experiencia de pan partido y repartido». Ofrecemos aquí el texto íntegro de su intervención:

Santa Teresa de Jesús. Experiencia de pan partido y repartido

 Son muchos los que afirmaban que la madre Teresa de Jesús era “devotísima del Santísimo Sacramento”, entre ellos sus dos primeros biógrafos: el P. Ribera, sj, y D. Diego de Yepes. Este último  nos cuenta y se detiene en el colmo de su delicadeza, pues, según él, fue a quejarse a la madre de que le habían puesto un paño oloroso, perfumado, para las manos en la misa (manutergio), y “ella me respondió con gran humildad y gracia: Sepa, mi padre, que esa imperfección han tomado mis monjas de mí; pero, cuando me acuerdo que Nuestro Señor se quejó al fariseo, en el convite que le hizo, porque no le había recibido con mayor regalo, querría desde el umbral de la puerta de la iglesia que todo estuviese bañado en agua de ángeles; y mire, mi padre, que no le dan ese paño por amor a V. R., sino porque ha de tomar en esas manos a Dios y para que se acuerde de la limpieza y buen olor que ha de llevar en la conciencia; y, si esta no fuera limpia, váyanlo siquiera las manos”.

¿Fue así? No cabe duda, que al menos es un cuidado amoroso y atención al Señor, a través de las cosas como vasos sagrados, manteles, frontales, paños, limpieza… en fin, urbanidad evangélica. Y bien podemos observar cómo al celebrar en los carmelos teresianos, al menos, esta dimensión reverencial reluce en sus templos.

Mas Teresa parece que siempre no fue así, tal como describe el segundo biógrafo. Lo que más nos acerca a la persona de Teresa de todas sus obras mayores y menores son las huellas de su pluma que aparecen en el Libro de la Vida.

Lee la conferencia completa:

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