La palabra encendida de santa Teresa de Jesús

palabra encendida
Teresa de Jesús paso por Sevilla, donde vivió experiencias duras, como la negativa del obispo a que fundaran sin renta, los apuros económicos, las denuncias a la Inquisición… Y también gozosas, como el reencuentro con su hermano Lorenzo y la presencia de su sobrina Teresita. En Sevilla, a su marcha, dejó una comunidad muy querida para ella, donde su amiga María de San José, una carmelita inteligente y culta, era la priora. De esta relación tenemos un riquísimo testimonio en su epistolario.

Ahora, a los 500 años del nacimiento de la santa, en Sevilla se la recuerda y aprecia. “La palabra encendida de santa Teresa de Jesús” es el nombre del coloquio que organiza la Casa de los Poetas y las Letras de Sevilla en torno a los principales valores y claves de su obra y su figura literaria, en el marco del V Centenario.

Participan:

  • Juan José Espinosa, poeta y crítico
  • Carla Carmona, profesora de filosofía de la Universidad de Extremadura y escritora.
  • Manuel Gregorio González es crítico literario y escritor. Desde hace más de veinte años colabora en prensa y es autor del blog “Arte inútil”.
  • Abel Feu es licenciado en filosofía, poeta, editor y crítico literario.

Se celebrará el jueves 19 de febrero de 2015, a las 19,30, en el Casino de la Exposición de Sevilla.

Fuente: icas-sevilla.org

teresasevilla
Retrato de Fray Juan de la Miseria. Foto: Antonio S. Carrasco

“Dios te perdone Fray Juan, que ya me pintaste fea y legañosa…”

Pocas veces una retratada remató tan pronto su retrato. Fray Juan de la Miseria, el hermano carmelita que se atrevió a pintar a Teresa de Ávila, sí que debió mostrar una cara digna de retrato tras oír las palabras de la santa de Ávila…

Teresa no nació en Sevilla, pero sí dejó aquí su huella, aunque quizás habría deseado no dejar ni el polvo de sus sandalias. Llegó a “esta tierra de promisión” en mayo de 1575, acompañada de pocas monjas, muchos recelos y muy poco dinero. Su primera casa estuvo en la calle de las Armas, actual de Alfonso XII, donde la incipiente comunidad sobrevivió con un ajuar escaso, sobre unos colchoncillos que según las monjas “estaban acompañados de mucha gente como piojos, chinches y otras molestas visitas”. No fue este el peor trago para la Santa de Ávila ya que tuvo que defenderse de un proceso de la Inquisición firmado en el Castillo de San Jorge de Triana a comienzos de 1576. Supo salir airosa y, con apoyos como el de Lorenzo Cepeda, pudo trasladarse en ese año a una nueva casa en la calle Pajería, la actual Zaragoza según nos recuerda un azulejo en el cruce con Doña Guiomar. Se conserva el lugar en las cercanías a la Plaza Nueva, un rincón que parece llevarnos a la Sevilla del siglo XVI. No permaneció mucho más tiempo la santa en Sevilla pero sí su fundación. En 1586, con la autorización de San Juan de la Cruz, se trasladaron  las carmelitas descalzas a unas casas del barrio de Santa Cruz. Allí siguen orando y trabajando desde hace más de tres siglos en el convento de San José, conocido como Las Teresas. Siempre es buen momento para buscar el rostro de la santa en su rincón de la antigua judería: un atrio silencioso, los recuerdos de San Juan de la Cruz, la iglesia de Vermondo Resta, los retablos con imágenes carmelitas, la Inmaculada de Juan de Mesa, el Niño Jesús Quitito, las obras de la Roldana… En la pequeña sacristía nos interroga el retrato de la santa, un icono verdadero y real, mascarilla de vida, una obra que no gustó a la santa. La escoltan sus zapatillas, un tambor, sus hábitos, ostensorios y relicarios… Junto a su retrato parece hablarnos el original de una de las grandes obras de la santa abulense, el original del libro de Las Moradas.  Tan vivo retrato de la santa como la carta final que dejó en 1576 hablando de la ciudad: “Las injusticias que se guardan en esta ciudad, la poca verdad, las dobleces… Yo le digo que con razón (Sevilla) tiene la fama que tiene. Yo confieso que la gente de esta tierra no es para mí y me deseo ver ya en la tierra de promisión. La abominación de pecados que hay por aquí son para afligir harto. El Señor lo remedie…”

Sevilla, ciudad imposible para la santa. Laus Deo.

Retrato de una dama, Abec, Sevilla, 2013.

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