Vigilia de Oración y Eucaristía de clausura del EEJ2015

que_es_800x200Ayer noche tuvo lugar una Vigilia de Oración en el marco del Encuentro Europeo de Jóvenes de Ávila. Esta mañana, ha sido la Eucaristía de clausura y envío de los jóvenes, que ya regresan o han regresado a sus lugares de origen.

Vigilia de Oración

‘Inmaculada joven’, de sor Isabel Guerra, icono del EEJ2015

A las 10:30 comenzó la Vigilia de Oración presidida por Mons. Xavier Novell, presidente del Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal.

En el acto, los jóvenes rezaron a través de las meditaciones en torno a la figura de Santa Teresa y a los cantos del coro de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cuenca. Un momento importante de la Vigilia lo protagonizacion cuatro jóvenes que salieron a contar su testimonio: un matrimonio, un sacerdote y una joven a punto de consagrarse. Tras la lectura del Evangelio, Mons. Novell, instó a los jóvenes a dejarse amar por Cristo. También les invitó a permanecer “enchufados a Él porque mi amor no tiene competidores”. La parte central de la Vigilia fue la Adoración Eucarística que transcurrió en absoluto silencio.

Homilía-  Mons. Xavier Novell, obispo responsable del departamento de juventud de la Conferencia Episcopal Española.

 

Algunas veces te ha sucedido que un buen amigo te dice: – ¿Te puedo contar un secreto? ¿Puedo confiar en ti? Y tú, medio movido por la curiosidad, medio tocado por su confianza, le respondes: – ¡Cuenta, soy todo oídos, no dudes, que no te defraudare!

Esto no te sucede ni con cualquiera ni en cualquier parte. Esto te pasa porque mereces confianza, porque siempre has estado a su lado, porque te has acordado de ponerle un wats en el momento oportuno, porque les has echado una mano en la preparación de ese examen, porque has estado presente en su sufrimiento y su alegría.

Esto no sucede en el barullo de la salida del instituto o de la universidad, tampoco cuando sales de fiesta con toda la cuadrilla. Esto sucede ese día que tienes una larga charla con él, después de pasear, de tomar algo sin prisas.

Esta noche, Jesús quiere confiarte un secreto, como hizo esa noche antes de su pasión. Desde hace días, junto con este gran puñado de amigos suyos, el Señor te ha lavado los pies, en el sacramento de la confesión, te ha sentado a su mesa, en la eucaristía de cada día, te ha hablado largamente, en las catequesis, todo exactamente como hizo con sus primeros doce esa noche tan mágica como la de hoy. Y ahora estás aquí, no como alguien perdido en la multitud, sino como un amigo confidente, atento, lleno de curiosidad y conmovido por su confianza.

Escucha como te repite: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo, permaneced en mi amor”. Desde antes de que nacieses te he amado y ha sido tanto mi amor que he querido que llegases a la vida. Tanto he deseado poderte amar de un modo personal que no he dudado en arriesgarme. Me he arriesgado haciéndote nacer y crecer donde y como has nacido y crecido. Aunque pienses que no he elegido bien, que nada ha sido fácil para ti, aunque pienses que he jugado contigo, créeme, nunca, nunca jamás he jugado contigo. Te amo demasiado. Y si me apuras, quizá sí que una vez he jugado contigo. Mírame, muy llagado, esa vez jugué, ¡esa vez me la jugué por ti!

Cuando tuve esta confidencia con mis primeros amigos, les expliqué cuánto les amaba con una imagen: la de la viña y los sarmientos. Ellos eran todos de campo y me entendían. Cuando se lo conté a mi amiga Teresa, lo hice a través de la imagen de un castillo, porque ella era castellana, hija de estas murallas. A ti, cómo podría explicarte cuánto y cómo te amo. A ti, que eres de la generación del smartphone. Tú que a través de este sorprendente aparato, haces todo – te relacionas, estudias, te desplazas, miras tus series favoritas, hasta me rezas -. Tú que estos días has perseguido un enchufe como un loco. Tú que cuando llegas a un lugar, lo primero que miras es si tienes wifi. Mira, tú eres como el móvil y yo como tu fuente de energía y cobertura. Tú, sin mí, no puedes hacer nada, eres un trasto inteligente pero inútil. Tú, sin mí, te apagas. Tú, sin mí, no llegas, te quedas muy corto. Tú, sin mi amor, te agotas y no das para más.

Ahora, en breve, me voy a hacer presente ante ti. Voy a irradiar mi amor ante ti, voy a cubrirte con millones de megas de amor. Enchúfate conmigo. Pilla mi cobertura y no irás tras otras nunca jamás. Mi amor no tiene competidores.

Eucaristía de clausura del EEJ2015

Retransmitida por TVE2, “El día del Señor”

Para acceder al video, haz clic sobre la imagen

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