Tomás Luis de Victoria y Teresa de Jesús: ‘Verba volant’

teresa y Victoria
VERBA VOLANT

Verónica Rioja Fernández, Musicóloga
Fuente: Anuario Abylensis 2015

Invierno del año del Señor de 1560. En el coro de la Catedral de Ávila, punto más alto y frío de la ciudad, un jovencito Tomás Luis de Victoria de apenas doce años entona el primer verso del Magnificat bajo las órdenes de su Maestro, Bernardino de Ribera. Se trata de una de las obras del libro de Magnificats de Cristóbal de Morales que Jerónimo Espinar, predecesor de Ribera en el cargo, había comprado hacía unos años y con el que el pequeño Tomás empezó a aprender canto de órgano. No en vano, Cristóbal de Morales había ostentado el cargo de maestro de capilla también allí, en Ávila, y una huella imborrable había quedado en aquella catedral, que acogería a muchos de los grandes polifonistas de la época.

Tomás ya conoce esas obras prácticamente de memoria. Su destreza e intuición innatas le han convertido en uno de los alumnos más aventajados de todos los niños cantores de la catedral. De forma distraída, dirige la mirada hacia lo alto del altar de Nuestra Señora de Gracia, frente al que una mujer arrodillada que viste hábito de monja se encuentra inmersa en una profunda oración, arrullada por la belleza del canto polifónico, que trasciende la fría y rojiza piedra del templo. La mujer tiene los ojos cerrados y su rostro, hundido en sus manos en posición de rezo, apenas se vislumbra. Victoria la observa atentamente, con curiosidad, atraído por el fervor y el recogimiento que transmite. De repente, algo hace que la religiosa rompa su quietud y salga de su ensimismamiento, y dirige el rostro hacia lo alto del altar, donde la Virgen María, con el Niño en su regazo, le devuelve la mirada con dulzura. Tomás observa en sus ojos una gran esperanza, a la par que fuerza y determinación. Acaba de entonar, junto con los demás niños del coro, el primer verso de la obra de Morales, y siente que su música ha impregnado de algún modo el espíritu de aquella mujer: Magnificat anima mea Dominum, et exultavit spiritus meus in Deo salutari meo, quia respexit humilitatem ancillae suae: ”Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; por que ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava”.

Teresa de Jesús, monja en el convento de la Encarnación, había sentido ese día la necesidad de rezar en un lugar alejado de su monasterio, donde había encontrado la oposición y rechazo de muchas de las religiosas pertenecientes a su Orden. Deseaba culminar el proyecto de fundar un nuevo convento dedicado a San José en el que cristalizara su anhelo de volver a la Regla primitiva, más austera y rigurosa. En la Encarnación, Teresa encontraba que “no estaba fundada en su primer rigor la Regla, sino guardábase conforme a lo que en toda la orden, que es con bula de relajación”. Aquello precisaba un cambio. Sin embargo, la oposición no solo llegaba de sus hermanas, sino que las dificultades llovían por diversos frentes. Se sentía agotada y sin fuerzas. Aquél día, como tantas otras veces sucedería en el proceloso trayecto de su vida, había encontrado una inusitada fuerza en lo más profundo de su plegaria, en lo más íntimo de su diálogo con Dios, y, quizá igualmente, en una música que conseguía elevar el espíritu más allá de lo humanamente tangible; una música etérea, sublime y delicada como los niños que la interpretaban.

El pequeño Victoria, embelesado en la escena que está presenciando, recibe un pequeño empujón de uno de sus compañeros de canto. El maestro Ribera se ha percatado de su distracción y le mira con rostro serio, reclamando de nuevo su atención. El niño que le advierte es Sebastián de Vivanco, un pequeño cantor que no hace mucho se ha incorporado al grupo de los niños de coro, dos o tres años más pequeño que Victoria, pero con innegables dotes para la música y el canto. Los dos niños recuperan la compostura y continúan su entonación, atentos a las indicaciones de su instructor. Bernardino de Ribera es un excelente músico, al igual que Juan Navarro, que será el encargado de completar la formación de las dos jóvenes promesas a partir de 1564, aunque, en el caso de Victoria, no sería por mucho tiempo, ya que la ciudad de Roma le esperaba apenas un año después.

Esa escena, ficticia pero perfectamente plausible en el Ávila de la segunda mitad del siglo XVI, refleja un momento de la historia de la ciudad en el que convivieron los jóvenes músicos en periodo de formación con una Santa Teresa en etapa de madurez que fragua las bases de la Reforma y que comienza a cristalizar sus principios en las primeras fundaciones. Una etapa en el que la música de grandes polifonistas como Cristóbal de Morales o Bartolomé de Escobedo (como así lo documenta un registro documental de la época) sonaba entre los muros del principal templo de la ciudad, amén de todas aquellas composiciones que los maestros de capilla habían de escribir para ser interpretadas en los actos litúrgicos y no litúrgicos de la catedral.

El Festival Abvlensis 2015 ─23 al 30 de agosto en Ávila─ tiene su origen en el deseo de celebrar y promocionar la gran producción musical de Tomás Luis de Victoria, reconocido universalmente como uno de los grandes compositores del Renacimiento. Contemporáneo de Teresa de Jesús, no podía faltar este año la referencia a la santa en el Festival.

27 agosto

20:30 horas. Iglesia del Real Monasterio de Sto. Tomás. CONCIERTO. VERBA VOLANT. ALUMNOS DEL CURSO DE INTERPRETACIÓN CORAL

Santa Teresa ha sido y es fuente de inspiración en la creación de mucha música. Sin embargo, ¿cuál fue la música que pudo inspirar a la Santa en su camino a la espiritualidad?¿Qué música sonaba en aquella ciudad, que acogía a algunos de los grandes maestros de las letras y la música? Después de varios días de clases magistrales por parte de componentes del prestigioso cuarteto New York Polyphony y bajo la batuta del Maestro Paolo Da Col, los alumnos del curso de interpretación de Abvlensis ofrecen un recorrido por la música de aquellos maestros de capilla que trabajaron en la capital abulense durante los años de estancia de la Santa en la ciudad, coincidiendo además durante algunos años con la infancia y aprendizaje en la catedral de Tomás Luis de Victoria.

Santa Teresa y el niño Victoria recorriendo las mismas calles; música hecha poesía y palabras que suenan en el aire.

PROGRAMA

Verba volant. Maestros de Capilla en tiempos de Teresa de Ávila

  • Cristóbal de Morales (c.1500-1553) Circundederunt me
  • Sebastián de Vivanco (c.1550-1622) Lux perpetua
  • Tomás Luis de Victoria (1548-1611) Congratulamini mihi
  • Bernardino de Ribera (c.1520-c.1571) Rex autem
  • David Sebastián de Vivanco (c.1550-1622) Versa est in luctum
  • Tomás Luis de Victoria (1548-1611) Alma Redemptoris Mater, a 5
  • Cristóbal de Morales (c.1500-1553) Peccantem me quotidie
  • Juan Navarro (c.1530-1580) Dicebat Jesus
  • Tomás Luis de Victoria (1548-1611) Ardens est cor meum
  • Cristóbal de Morales (c.1500-1553) Parce mihi
  • Tomás Luis de Victoria (1548-1611) Taedet animam meam
  • Bartolomé de Escobedo (c.1510-1563) Exsurge, quare obdormis, Domine?

Obras Comunes:

  • Bernardino de Ribera (c.1520-c.1571) Beata mater
  • Juan Navarro (c.1530-1580) Alma Redemptoris Mater, a 5
  • Tomás Luis de Victoria (1548-1611) Sancta Maria, sucurre miseris, a 4 y Ave Regina coelorum, a 8

28 agosto

El viernes 28 servirá para conmemorar el V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, con un concierto de órgano a cargo de Montserrat Torrent en la Iglesia de La Santa. La decana organista catalana interpretará a Luis de Victoria y sus contemporáneos, pero también sonarán piezas del siglo XX relacionadas con la santa abulense (Impresiones teresianas, de Eduardo Torres) o con el mismo Victoria (Prelude and fugue on a theme of Vittoria, de Benjamin Britten, basado en el motete de Victoria Ecce saderdus magnus).

Oficio y virtud. En torno a Santa Teresa y Tomás Luis de Victoria

Programa

Antonio de Cabezón (Castrillo Matajudíos, 1510 – Madrid 1566)

Tientos de quarto y segundo tonos

Tomás Luis de Victoria (Ávila, 1548 – Madrid, 1611)

Ricercare

Gaude María Virgo

Claudio Merulo (1533 – 1604)

Ricercare

Francisco Correa de Arauxo (Sevilla, 1584 – Segovia, 1654)

XXIX Tiento de medio registro de tiple de séptimo tono

IV Tiento de quarto modo

Eduardo Torres (Albaida, 1872 – Sevilla, 1934)

Elevación

Impresión teresiana

Jesús Guridi (Vitoria, 1886 – Madrid, 1961)

Ofertorio

Plegaria

Tomás Luis de Victoria/Benjamin Britten (Lowestoft, 1913 – Aldeburgh, 1976)

Ecce sacerdos magnus

Jehan Alain (Saint-Germain-en-Laye, 1911 – Saumur, 1940)

Litanies

________

MONTSERRAT TORRENT, ÓRGANO

Formada en el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona con el maestro Paul Franch, obtuvo el Premio de Honor y el Premio Extraordinario del Ayuntamiento de Barcelona, y amplió sus conocimientos en París con Nöelie Pierront y en Siena con Ferdinando Germani y Helmut Rilling.
Nombrada, por concurso, catedrática de órgano del Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona, inicia una doble e intensa actividad docente y concertista, dando recitales por todo el estado español, Europa, Norte de África, Estados Unidos, Canadá y América Latina. Durante muchos años ha colaborado asiduamente con las orquesta Nacional de España y Ciutat de Barcelona.
Ha registrado numerosa grabaciones de órganos históricos. Su disco dedicado a música de Cabanilles fue galardonado con el Grand Prix du Disque de l’Académie Charles Cross de París (1965).
Ha dedicado una especial atención al repertorio antiguo y contemporáneo así como también al de la música organística hispánica. En el aspecto docente, además de los cursos de órgano en el Conservatorio de Barcelona, ha impartido numerosas clases y cursos en el estado español y por todo el mundo, entre los cuales destaca el curso de música ibérica en la Academia Internacional de Harlem (Países Bajos). Actualmente imparte clases magistrales y cursos en Santiago de Compostela, Palencia y Cabrera de Mar, y esporádicamente en Italia.
Ha sido jurado de concursos de órgano en Ávila, Ciutadella, Chartres, Ginebra, Nápoles, Nuremberg, Lübeck y París.
Ha sido galardonada con diversos reconocimientos, entre los cuales se encuentra la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya (1995), el Premio Nacional de Música de Cataluña (1996), la Medalla de Oro al mérito artístico del Ayuntamiento de Barcelona (1997), y la medalla el Mérito al Trabajo Francesc Macià de la Generalitat de Catalunya (2001). El año 2008 fue investida Doctora Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona, y este mismo año 2015 acaba de ser nombrada Académica de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi.

 

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