Santa Teresa en la historia de Palencia

Publicado en Diario Palentino, 16 octubre 2015

Mª del Rosario Diez Rodríguez¹

La Iglesia Católica canoniza o beatifica solo a aquellos cuyas vidas estuvieron marcadas por el ejercicio de las virtudes heroicas y solamente después que esto ha sido probado. En el proceso de beatificación de Teresa de Jesús, el examen de su cuerpo se realizó el 4 de julio de 1583. El testimonio del P. Ribera nos informa que se realizó nueve meses después del entierro, hallando su cuerpo quebrado por encima, y lleno de moho, con mucho olor de humedad porque para poner las piedras habían echado primero cal sobre él, y aquella humedad pasó abajo. Los vestidos también estaban podridos y oliendo a humedad. El cuerpo estaba lleno de la tierra que había entrado por el ataúd y también lleno de moho, pero incorrupto y entero como si lo acabasen de enterrar.

Gloria (1)Cualquier proceso de beatificación lleva consigo una elevada carga documental y en el caso de Teresa de Jesús, no es menos. Las gestiones para su beatificación empiezan en fecha temprana, 1591 y será el obispo de Salamanca, Jerónimo Manrique Figueroa, quien las inicie. Desde Roma fue el Padre Jerónimo Gracián de la Madre de Dios quien transmite al Papado este deseo. Pablo V lee el compendio corregido por Jerónimo Gracián, en el que se recogían los testimonios pertinentes (milagros, testigos…). En 1595 comienza oficialmente el proceso de la Beatificación. En 1604 se inicia el procedimiento con la autoridad apostólica. A su término Roma se decide dar “luz verde” a la causa de Beatificación. Desde Palencia se envían dos cartas que se conservan en el Archivo del Vaticano Secreto, de las cuales no queda rastro de copia en los archivos palentinos. Una es una carta del obispo Martín de Aspe y Sierra, fechada el 15 de mayo de 1602, se trata de una petición, entre tantas de otros obispos, solicitando la continuación del proceso de beatificación, y que el Papa ordene hacer en España los llamados procesos remisoriales, como así ocurrió: Proceso Remisorial “in genere” en 1604 y Proceso Remisorial “in specie” entre 1609-1610. En ella nuestro prelado señala: “… yo como quién la trató familiarmente (Jerónimo de Reinoso),que fue su confesor algunas veces y puedo certificar a Vuestra Santidad que nunca me comunicó que no le quedase admiración de su fe grandísima y deseo de que a Iglesia Católica se propagase, y que las herejías se extirpasen […]. Gran consuelo sería para todos estos Reinos que Vuestra Santidad se sirviese de mandar averiguar todo lo tocante a su vida y modo de proceder de esta gran Religiosa, porque hay grande esperanza que Vuestra Santidad hallará harto paño y prendas aquí muy señaladas para tratar de su canonización, y para esto y para bien de la Iglesia Católica nos guarde Dios la santísima persona de Vuestra Santidad, como todos lo hemos menester…”. La otra, es la carta de la Ciudad de Palencia fechada el 24 de mayo de 1611,  que también Palencia escribe, como otras ciudades, agradeciendo la culminación de los últimos Procesos Remisoriales “in specie” en 1610 con lo que prácticamente quedaba concluido todo el iter canónico. Firmada por Francisco González por acuerdo de la Ciudad de Palentina, nos remite a ciertos sucesos acaecidos confirmados por las firmas acompañantes de los licenciados Munio,   Loyola y Matía Becia de Sobremonte.: “… la venerable virgen Teresa de Jesús, a quien tenemos estrecha obligación y deuda de gratitud, además de otros títulos generales […] Y siendo los milagros que cada día obra Dios por medio de sus reliquias, indicios manifiestos de la gloria que esta santa virgen tiene en el cielo. Y porque entre los demás piadosos ruegos que en compañía de sus informaciones llegarán a esa santa silla, se oigan también nuestras, suplicamos a Vuestra Santidad como unos de sus menores hijos se sirva de honrar esta réplica con la brevedad de la canonización que toda ella espera con aplauso común y tan universal que raras veces se habrá visto en caso semejante …”. Ahora todo esto debía ser examinado en Roma y proceder ya a la beatificación, como así ocurrió en 1614. Santa Teresa de Jesús fue beatificada en Roma el día 24 de abril de 1614, por el Breve del Papa Pablo V. En esta ocasión se mantuvo una armonía y colaboración entre las autoridades religiosas y las civiles.

En la segunda mitad del XIX se incrementan las peregrinaciones a Alba de Tormes, promovidas por San Enrique de Ossó, (1840-1896) y alentadas por el entonces obispo salmantino Narciso Martínez Izquierdo (1874-1884) y el también canónigo salmantino, luego obispo de Palencia y cardenal Enrique Almaraz y Santos (1847-1922). Entre los tres hubo una estrecha colaboración para promover el movimiento teresiano mediante las peregrinaciones. En su momento se sirvieron de la prensa, revistas, libros y hasta de las bellas artes con concursos literarios para difundir el mensaje y figura de Teresa de Jesús. El Carmelo masculino estaba suprimido en España a causa de la exclaustración. Organizan en estrecha colaboración la erección  de la Hermandad Teresiana Universal cuyo ideario y estatutos se pueden consultar hoy y que hasta hace poco estaban depositados en el Camarín del Sepulcro de la Santa en Alba de Tormes. Pocos saben que la reunión constitutiva de la Hermandad Teresiana Universal tuvo lugar el 27 de agosto de 1877, con una asamblea de más de 200 sacerdotes y cuatro obispos, en la sacristía de la iglesia de las Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes. Con este y otros proyectos futuros, se realizó lo que los tres amigos resumieron en su máxima: “Vamos peregrinos teresianos y debemos volver apóstoles teresianos”. Dentro de los proyectos de estos tres apóstoles teresianos se encontraba la Basílica de Santa Teresa de Jesús. La idea de la basílica se había fraguado y  proyectado en  1882, con motivo de la celebración del III Centenario de la Muerte de la Santa, para albergar sus restos y acoger a los miles de peregrinos que acudían a visitarlos. De estilo neogótico, fue concebida por Enrique María Repullés y Vargas. Las obras comenzaron oficialmente el 1 de mayo de 1898. Impulsaron el proyecto, el obispo palentino Almaraz y Santos que el 14 abril de 1897,  publicó en el Boletín de la Diócesis una carta pastoral con el título  “La Basílica de Santa Teresa”  en la que alentaba a todos los palentinos a contribuir con sus donativos. Junto a él, el obispo salmantino Tomás Cámara, consiguió movilizar a la sociedad salmantina con una carta pastoral titulada “Santa Teresa nos pide una basílica”. Se  iniciaron  las obras  de la  basílica en  el año 1898 en Alba de Tormes, las grandes dificultades del terreno, situado junto al río Tormes, multiplicaron los gastos de cimentación, limitando el desarrollo.

El brillante obispo Almaraz y Santos (años de pontificado palentino 1893-1907) dejará patente la presencia de Teresa de Jesús en la capilla del Palacio Episcopal. Mandada construir por este obispo y apóstol teresiano, Almaraz y Santos sustituirá la sencilla capilla que se encontraba en la planta baja del Palacio Episcopal por una obra de arte de estilo neo-renacentista, en la que destaca la Transverberación de Santa Teresa de Jesús, que ocupa toda la parte central del presbiterio, siguiendo el texto autógrafo de Vida (Cap. XXIX, 12-13) con una clara influencia del Éxtasis de Bernini. Toda ella fue decorada entre 1899 y 1901 por el artista palentino Mariano Lantada, discípulo de Federico de Madrazo. Fue tanto su compromiso con la Hermandad Teresiana Universal que  puso en el  centro de  su escudo episcopal el corazón  transverberado por una lanza de Teresa de Jesús.

¹Miembro de la Comisión Cultural Huellas Teresa de Jesús del Ayuntamiento de Palencia.

 

Gloria (1)Ficha del catálogo de la exposición Huellas y Moradas: Santa Teresa en Palencia, del 25 de febrero al 3 de mayo 2015.

Anónimo

La gloria de Santa Teresa (Reformadora, fundadora y escritora)

Hacia 1637-1640
Óleo sobre lienzo
172,5 x 125 cm (192 x 144 cm)
Palencia. Monasterio de San José de MM. Carmelitas Descalzas.

De una notable calidad es el lienzo que podría titularse como la Gloria de Santa Teresa perteneciente a un tipo iconográfico muy desarrollado en el siglo XVII, mostrando a los santos en apoteosis, transmitiendo un mensaje claro y grandilocuente que ensalza su elevación espiritual y sus virtudes. Por ello se la representa de pie, sobre un trono de nubes, mirando al espectador y refulgente con su aureola de santidad. Lleva el collar dorado con rica pedrería corlada, que se repite en las borduras del manto de reformadora. Sobre sus sienes ciñe una corona floral, símbolo de virginidad y gloria, mientras que en la mano izquierda porta el libro y la pluma de escritora. En la derecha sujeta una palma, con las tres coronas como las tres grandes virtudes: desasimiento, amor fraterno y humildad. El desasimiento es fuente de libertad y señorío, excluye la posesión y el acaparamiento que esclaviza. En frase de la Santa: “Solo Dios basta” (Poesías). Amor fraterno de unas con otras, “aquí todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de ayudar” (Camino de Perfección 6, 4). La humildad pone cada ser y cada cosa en relación con la Persona de Jesús. Conocida es la frase de la Santa “humildad es andar en verdad” (Moradas VI 10, 7). La palma con las tres coronas aparece en la iconografía de otros santos, asociada al martirio, que en Santa Teresa siempre estuvo relacionado con su martirio espiritual”. Es esta una iconografía poco estudiada pero de la que conservamos varias réplicas, lo que indica una común fuente grabada. Otro lienzo muy semejante (aunque de diversa factura) se conserva en el Museo de la Santa de Ávila, titulado por la inscripción que presenta como Santa Teresa Patrona de España. En escultura, puede vincularse levemente con las representaciones fernandescas de la Santa.

Rosario Diez

 

 

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¹Miembro de la Comisión Cultural Huellas Teresa de Jesús del Ayuntamiento de Palencia


2 thoughts on “Santa Teresa en la historia de Palencia

  1. ¡¡¡Eternamente agradecida por este magnífico trabajo de altos vuelos!!!. Ha sido una gozada el estar informada día a día, de cuanto se ha organizado y publicado en torno a la SANTA, pero sobre todo, las conferencias, cursos en torno a Ellla, a San Juan de la Cruz, Sta. Teresita. charlas-entrevistas…¡¡¡.Todo, todo !!!, me ha ayudado a crecer en interioridad, amistad con Xto., con Teresa, con el mundo, con la Iglesia y con vosotras Hnas. Carmelitas, Hijas de tal MADRE. Gracias por continuar. Un abrazo en Xto. S. Felisa. H.C.

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