Se despide el blog ‘Juntos andemos’, de Gema Juan, ocd

El 24 de mayo de 2013,  echaba a andar “Juntos andemos”, el blog de Gema Juan, carmelita descalza de Puzol, albergado en la página de Religión Digital.

A lo largo de todo este tiempo, ha ido publicando regularmente los sábados artículos que nos ponían en contacto con la realidad de nuestro mundo personal y social, a través de los ojos de Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresita de Lisieux, Edith Stein… Sus palabras, tomadas prestadas de los grandes místicos del Carmelo, nos han ayudado a conocer mejor la riqueza de su escritos y su extraordinaria vigencia.

Hoy se despide de sus lectores, consciente de que ha pasado ya la etapa de preparación y vivencia del V Centenario. Nos hacemos eco de sus palabras a los lectores, y reproducimos aquí su último artículo, dedicado, como no podía ser menos, a Teresa de Jesús, cuyo centenario acabaos de clausurar. ¡Gracias, Gema!

santa-teresa-de-jesusAhora es tiempo

Gema Juan, “Juntos andemos”

Queridos amigos: aquí está mi último artículo, en este espacio que hemos compartido por más de dos años y en el que he disfrutado mucho.
Agradezco a Religión Digital la oportunidad que me brindó de escribir en su página.
Y, sobre todo, agradezco a todos los que con vuestra lectura y comentarios habéis hecho de esto lo que pretendía ser: un lugar de diálogo con los maestros del Espíritu que el Carmelo ha dado a la Iglesia y al mundo y, de un modo especial, con la maestra de maestros, Teresa de Jesús.
Que su palabra siga iluminando nuestros caminos. ¡Gracias!


Entre 1515 y 1582, vivió una mujer impresionante
. Un ser humano lleno de contrastes, como casi todos, pero con una fuerza de vivir extraordinaria, con una pasión íntima desbordante, que rozó el fracaso, y con una humanidad tan grande que la huella que dejó permanece impresa después de cinco siglos.

Teresa de Jesús sigue presente –como dijera fray Luis de León– «en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros». Y «sus hijas» excede la materialidad de sus conventos, como ella misma decía, cuando hablaba de vivir la fe con autenticidad y se refería a «toda persona que quiera ser perfecta», es decir, a todo el que quiere vivir de cara a la verdad, con Jesús. Ahí sigue viva Teresa.

Perduran edificios o restos de ellos, enseres, hasta su cuerpo fragmentado pero, más que nada, queda de Teresa la experiencia que la llevó a hacer un ingente esfuerzo: poner palabra a su vida. El rasgo de su pluma hizo cumbre, literariamente hablando, pero aquella mujer que tenía «gran envidia a los que tienen libertad para dar voces», escaló a lo más alto porque en lo profundo se le había abierto un camino infinito.

Cuando Teresa se encuentra con Cristo, su vida da un vuelco, un giro total que hace surgir la mejor Teresa, la verdadera. Todo cambia, lo cuenta ella sin rodeos: «Es otro libro nuevo de aquí adelante, digo otra vida nueva. La de hasta aquí era mía; la que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí».

La voz de Teresa sigue hablando «a personas que aún no conocen del todo la bondad del Señor por experiencia», porque ella ha sentido vivamente «la amistad y regalo con que trata a los que van por este camino». Camino de oración, de amistad, donde se aprende a «ser siervos del amor» y a decir: «Vuestra soy, para Vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?».

Los primeros encuentros que Teresa tuvo con Jesús le hicieron descubrir su presencia como una compañía amorosa permanente y eso le dio el empujón definitivo hacia delante. Puso la pluma y el bastón en sus manos, una energía nueva y un cauce seguro para sus grandes deseos.

Por eso, dirá: «Si tenéis alguna duda, que lo probéis; ¿qué se pierde? Que aun esto hay excelente en este viaje, que muy muchas cosas se dan más de las que se piden ni de las que acertaremos nosotros a pedir». Probadlo –dice Teresa–, «¿Quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto, si no podéis más, a este Señor?». Nada impide mirar hacia dentro y nada se pierde por iniciar este viaje.

Discípula primero y hasta el fin de su vida, maestra después, a Teresa no solo le gustaba escribir sino que –como decía– había conocido un nuevo lenguaje: «Hablar en Dios». Y llega a decir a sus hermanas: «Este es vuestro trato y lenguaje; quien os quisiere tratar apréndale; y si no, guardaos de aprender vosotras el suyo, será infierno».

Suenan fuertes las palabras de Teresa, pero ella ha entendido que la vida puede diluirse, caer en la mentira y gastarse inútilmente, ¡lo había sufrido en sí misma! Y, después de encontrarse con Jesús, ya no quiere perder más tiempo, ni que lo pierdan quienes andan con ella: «No es ya tiempo, hermanas, de juego de niños».

El lenguaje del que habla Teresa es el de la verdad. La que había descubierto en Jesús, una verdad que da la libertad, como Él había dicho: «Si permanecéis en mi palabra, seréis mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

«Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad». Eso entendió Teresa; en esa Verdad descubrió el nuevo lenguaje y con él escribió su nueva vida. Y dirá: si alguien quiere «aprender vuestra lengua, podéis decir las riquezas que se ganan en aprenderla… y despertar a alguna alma para este bien». Nada ha de quedar oculto ni reservado.

Así es como una mujer del siglo XVI sigue hablando, haciendo pensar y dando respuestas esenciales. Una voz que habla desde lo profundo y conecta con lo interior de quien se abre; un lenguaje que enfrenta trampas y apariencias, pero ofrece espacio a quien busca luz; una presencia amable que conduce «a beber de la fuente de agua viva».

Teresa supo de «fríos y malos caminos, y de lindas vistas», de «hartas penas, oscuridad en el ama y de grandísima alegría», de andar «atada por tantas partes, sin dineros ni de dónde los tener y de bienhechores»; la soledad era su mayor consuelo, pero tuvo que «negociar y tratar con todos»; supo de «dolores tan incomportables, que ningún sosiego podía tener», de «quietud, con suavidad» y de una «compañía que da fuerzas».

Porque había experimentado mucho, se atrevía a hablar y no cejaba en su empeño de mostrar otra vida posible en esta vida, como ella decía: «Vivir de manera que no se tema la muerte ni todos los sucesos de la vida, y estar con esta ordinaria alegría».

La gran palabra de Teresa es una invitación a la amistad con Jesús: «Solo os ruego lo probéis» y descubriréis palabras nuevas y nuevos caminos, fuerzas redobladas y «una luz tan diferente», que nada será lo mismo. «Ahora es tiempo de tomar lo que nos da este Señor piadoso y Dios nuestro. Pues quiere amistades».


14 thoughts on “Se despide el blog ‘Juntos andemos’, de Gema Juan, ocd

  1. Gracias, Gema, por todo lo que nos has dado de ti misma, de Teresa y de Jesús a lo largo de todo el año centenario. Seguro que tú has sido la primera en sentirte premiada con tanto regalo, como ha sido esta pasada de Dios por el mundo a través de la mirada puesta en Teresa. Pero eso no quita, para que nosotros también te lo agradezcamos. Somos Conchita y Jesús del Carmelo Ecuménico Interreligioso de Madrid.

    Gracias.

    Date: Sat, 17 Oct 2015 05:56:18 +0000 To: mararrib@hotmail.com

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    1. Gracias, Jesús, Conchita y todos los que habéis escrito.
      Así es, yo soy la primera enriquecida. Acercarse a Teresa, leerla, reflexionar con ella, dejar que hable a la vida y a los acontecimiento, todo eso es una fuente de luz y alegría.
      Que todos podamos seguir cerca de ella, para andar ‘de bien en mejor’.

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  2. Muchas gracias por toda la enseñanza que nos regalo a lo largo de este tiempo, por acercarnos cada dia mas a la fascinante vida de Teresa de Jesús. Un saludo afectuoso en Cristo.

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  3. Gracias querida hna. Gema por sus reflexiones nacidas de su encuentro con Dios y que tanto bien nos han hecho, digo nos han hecho porque cada semana mis hermanas de comunidad tambien las leían y les contagiaba su mirada nueva de ver el mundo, siempre enriquecen las perspectivas distintas para caminar juntos -como lo deseaba la Santa-, en nombre de todas ellas ¡Muchas Gracias! “la extrañaremos mucho”, pero sin duda en nuestra oración siempre estará presente.

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    1. Ha sido un verdadero REGALO gozar de estos escritos que de forma tan sencilla y honda nos han ayudado a vincular a Teresa a nuestra vida y cotidianeidad. Qué manera tan bonita de acercarnos a nuestros maestros, que siguen siendo luz y referencia par nosotros hoy. Gema:¡Sigue dándonos pistas y ayudas en esta línea!! Muchas GRACIAS.

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  4. Querida Gema. Muchas gracias por acercarnos, semana a semana, a parte de la “familia Santa” de Carmelo Teresiano, especialmente la persona y la personalidad de Teresa de Jesús. Seguro que a través de ella, hemos conocido más y mejor a Dios, a Cristo, al Amor. Gracias.

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  5. Muchísimas gracias, Gema. Quienes tenemos la dicha de vivir contigo sabemos cuánto esfuerzo y cariño has puesto detrás de cada artículo. Gracias por tu inyección semanal de alegría y ternura teresiana que tanto bien nos ha hecho.

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  6. Muchas gracias Gema. Bendito Dios que te ha hecho canal de tan hermosa música, eco fiel de la pasión de Teresa de Jesús. El Señor te siga bendiciendo.

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