‘Contemplativos en la precariedad’, de Miguel Márquez

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Ofrecemos  la intervención del P. Miguel Márquez, carmelita descalzo,  en el Encuentro Internacional de Roma celebrado con motivo de la clausura del Año dedicado a la Vida Consagrada. Tuvo lugar el pasado viernes 29 de enero.

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ESQUEMA

  1. CONTEMPLATIVOS 

1.1. Juan de la Cruz

1.2. Carlo Carretto

1.3. Teresa de Calcuta

1.4. Madre de familia

  1. ALEGRAOS – ESCRUTAD – CONTEMPLAD 

2.1. ALEGRAOS                      (Danzas de la vida Consagrada)

2.2. ESCRUTAD                      (Música: DEJARNOS DISCERNIR)

2.3. CONTEMPLAD                 (Letra: Verbum Crucis)

  1. CINCO PALABRAS DE CONTEMPLACIÓN EN MINÚSCULA y UNA MÁS 

3.1.      Acepto

3.2.      No pongas límites donde yo no los pongo

3.3.      Ajen avi, sí, Padre (Mt 11, 26)

3.4.      Una sonrisa en los labios

3.5.      Estoy disponible. “Me dice que estará conmigo y le creo”

3,6.      Permanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado 

  1. SILENCIO 
  2. BENDICIÓN

Os invito a hacer quince segundos de silencio para pedir al Espíritu que abra nuestros oídos interiores a su paso, para que nos enseñe y nos regale la actitud de acogida. Para que todas nuestras palabras estén sostenidas y precedidas de silencio humilde, atento.

Ven, Espíritu Santo…

(…)

Saludo a todos nuestros hermanos de la Congregación a los que tanto agradecemos su labor. A todos los consagrados y consagradas hoy aquí presentes y a los escucharán o leerán esto en su casa, especialmente a los enfermos y ancianos, a los que se encuentran más solos y en dificultad, a los consagrados perseguidos, a Esteban, jesuita expulsado de su misión estos días por servir al evangelio, y a tantos hermanos y hermanas que se juegan la vida por servir…

Os propongo cinco momentos en esta aproximación experiencial a la contemplación.

En el primero quiero traer aquí a cuatro contemplativos para que confirmen o corrijan nuestra idea de contemplación, para que desmientan algunas ideas extrañas de contemplación evasiva, irreal, asocial, descomprometida, cómoda, caprichosa, a la carta…

En el segundo momento conjugaré tres palabras que se nos han regalado este año a los consagrados: Alegraos, escrutad y contemplad. En la alegría os propondré siete danzas para la vida consagrada. En escrutad, la música del dejarnos discernir. Y en la contemplación buscaremos la letra fundamental de la contemplación.

El tercer momento serán cinco palabras reales, encarnadas de contemplación actual. Cinco palabras en minúscula y UNA MÁS.

El cuarto y quinto momento no lo desvelo ahora, es una sorpresa para el final. 

1.CONTEMPLATIVOS

 1.1. JUAN DE LA CRUZ: Buscando mis amores… 

San Juan de la Cruz conoce a Santa Teresa en octubre de 1567, es un joven sacerdote recién ordenado, de 25 años. Quiere irse a la Cartuja para centrar la vida en un amor. Se encuentran en Medina del Campo. Ella le convence para que entre a formar parte del Carmelo Descalzo. La vida de J+ será muy distinta de la de un cartujo… ¿Le engañó Santa Teresa? ¿Habría aceptado si supiera las tormentas y persecuciones que llegarían más tarde? Juan de la Cruz vivió en su vida una profunda y apasionante experiencia de Contemplación en el suelo real que él nunca eligió (fundaciones, caminos sin fin, cárcel, rechazo, enfermedad). Las experiencias más plenas de contemplación las vivió en los momentos de mayor pobreza y persecución.

¿Qué entendemos y qué buscamos cuando hablamos de contemplación?

Cuando yo era novicio, en la torre de la iglesia en la que está el cuerpo de San Juan de la Cruz había un nido de cigüeña. El maestro nos mandó tirar el nido abandonado. Comprobé entonces, al deshacer el nido, que la cigüeña construye con todos los materiales de desecho, con la basura, ramas, plásticos… Esta es la sabiduría de la cigüeña, que no descarta nada, tiene la habilidad de tejer, de aunar lo que recicla de alrededor. Es una maestra del reciclaje. Entonces pensé que es la metáfora de lo que fue la vida de Juan de la Cruz, y una de las tareas de la contemplación, aprovechar todo lo real, toda la verdad que nos rodea, para construir el nido de la vida que llega.

ME LLAMO MIGUEL“Aquella mirada”… 

No soy monje, ni ermitaño, comparto espacio con una religiosa benedictina, María Ignazia Angelini, a la que agradezco su exposición. Pertenezco a una Orden mendicante, de espiritualidad orante y activa, soy carmelita descalzo, hijo de Teresa de Jesús. Me llega la invitación a reflexionar y preguntarme por la contemplación en el fragor de la actividad y envuelto en multitud de situaciones y dificultades, subido a una barca, en medio de un mar agitado, que mis fuerzas y capacidad no dominan, amenazado de dispersión y de no descanso, sin resolver el enigma de cómo responder a todo el correo que tengo sobre la mesa y en la bandeja de entrada de mi ordenador… y, al mismo tiempo, empujado violentamente a dejarme encender una y otra vez en aquella llama viva y centella de amor verdadero de la que hablan los fundadores, a dejarme reconstruir y volver a aquella mirada que cuando tenía quince años cambió los planes que traía (de futbolista), para darme otra vida que yo no había pedido, ni soñado. (Lo único que yo había pedido era una vida en la que, a ser posible, no existieran los lunes).

Quiero hablarles de otros tres contemplativos muy diferentes, para ir entrando en el territorio de la contemplación y en la pregunta por nuestra contemplación:

1.2. CARLO CARRETTO (1910-1988) La oración es cuestión del corazón

“Déjalo todo y ven conmigo al desierto. Yo no quiero tu acción, quiero tu oración, tu amor”.

Carlo Carretto, hermanito del Evangelio, relata uno de los momentos más importantes de su camino espiritual. Estaba viviendo un tiempo de plenitud y de gozo en la contemplación, con horas de oración al día en el desierto… El maestro de novicios le mandó a trabajar al oasis, con un calor infernal… Al final del día, nos relata, no le quedaban ganas de orar… entró en crisis: Árido, vacío, acabado, de mi boca no lograban salir más que gemidos. ¿Qué clase de oración era la suya que el trabajo, el calor y el cansancio eran capaces de romper la que él creía una contemplación adquirida? Hasta entonces había sido la oración de los cómodos, de los bien alimentados…

Se acordó de su madre cargada con cinco hijos y contemplativa en la cotidianidad de las faenas de la casa… de los obreros que trabajaban doce horas al día, y entonces comprendió… En ese estado de auténtica pobreza la crisis le reveló una de las verdades más importantes de su camino espiritual: la oración no es una cuestión de espacios ideales o de la cabeza, sino una cuestión del corazón. Entonces experimentó una nueva forma de entender la unión con Dios.[1]

1.3. MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997)Escuchad la sed de Jesús

La primera y principal ocupación de toda religiosa consiste en  ser contemplativa de todas las cosas de Dios, y mantener a través de la oración, una constante unión con Él. Dice el texto de las Constituciones de las Misioneras de la Caridad:

En 1973, cuando las misioneras de la Caridad de la Madre Teresa no eran tantas como ahora, agobiadas ante la ingente labor que tenían entre manos, con las fuerzas justas, decidieron que había que tomar alguna resolución para poder responder al desafío de la creciente tarea, tomaron una decisión clave, fecunda, productiva: añadir todos los días por la tarde una hora de adoración ante el Santísimo.

La eficacia y el descanso están ligados a comprender la sed de Jesús: Mientras no escuchéis a Jesús en el silencio de vuestro corazón, no podréis oírle decir en el corazón de los pobres “tengo sed”. Tiene sed de vosotros. (…) si tenéis que retener una sola cosa de esta carta, que sea esta: “tengo sed” es algo mucho más profundo que si Jesús hubiera dicho “os amo” (…) “escuchad la sed de Jesús”. (…) Escuchadle. Escuchadle pronunciar vuestro propio nombre. (Testamento espiritual de la madre Teresa)

1.4. MADRE DE FAMILIA: Un río  de gracia que nos precede y nos sobrevivirá

Cuando veo la vida de los santos, y la vida de los que buscando a Dios han ido más allá de lo prudente, más allá de sus miedos, de su seguridad, y se han atrevido a creer en la verdad del amor de Dios y se han rendido a Él… cuando veo a consagrados con brillo en los ojos, con la mirada abierta, y el oído atento en la complejidad y agotamiento del mundo, se me enciende el corazón, se me aviva ese deseo grande de buscar al Señor cueste lo que cueste y de rendirme a Él.

Quiero hablarles de otro modelo de contemplación vivo, a través de un libro de oraciones: el devocionario de mi madre, con el que rezaba y con el que seguía la Eucaristía cuando era jovencita, antes de casarse. Un libro de 1857.

La contemplación de las páginas de un libro que habla de un amor que nos precede y nos sobrevivirá. Se nos ha regalado un comienzo, hemos sido amados antes de nacer, antes de despertar. Hemos sido dados a luz sin consentimiento nuestro. Ese amor, ese hogar es nuestra primera cuna. Nos recuerda el amor con el que hemos sido amados sin ser conscientes, hemos sido cuidados y sostenidos, acariciados y llevados de la mano. Sólo se nace de verdad cuando la vida es alumbrada en experiencias de amor incondicional. Contemplación es caer en la cuenta de ese amor, de este río subterráneo eternamente fiel. Una fuente de gracia madrugadora hecha de misericordia… que siempre nos espera. Todos nosotros formamos parte de esta corriente que nos precede y nos sobrevivirá. Este es el gran dogma de los fundadores y de los místicos: la eterna fidelidad y misericordia de Dios.

La madre es contemplativa: está en mil cosas pero su corazón está entero con el hijo/a… en dondequiera que esté… no se saca de las entrañas la criatura, la lleva consigo, igual que Dios nos lleva a cada uno dentro de sí y nos ama, dice Juan de la Cruz,  con el mismo amor que se tiene a sí mismo.[2] Este amor de Dios es el principio y fin de toda contemplación.

Dando un paso más en la consideración amplia de la contemplación como actitud vital, como ejercicio de aprender a vivir, a respirar, a estar, a caminar, a orar, vamos a conjugar las tres palabras que se nos han regalado a los religiosos en tres hermosos documentos: ALEGRAOS, ESCRUTAD, CONTEMPLAD. La alegría que nos invita a la danza y a nacer; al escrutar se nos invita al discernimiento permanente y la contemplación que nos lanza al desafío del silencio con Jesús que se entrega, se parte y se pierde a sí mismo por amor.

2.ALEGRAOS – ESCRUTAD – CONTEMPLAD

 2.1. ALEGRAOS: dejarse nacer 

La alegría es la primera palabra del Nuevo Testamento, la irrupción del ángel en presencia de María, la primera palabra que pone en pie nuestra vida, como puso en camino la vida de María. Una alegría que no nace de nosotros, que es un regalo y un don. Entrar en el corazón de esta alegría, dejarse entrar en este misterio es primera tarea de la contemplación.

La alegría está unida a la vida que nace. La metáfora del nacimiento nos habla de la contemplación como pocas imágenes:

Para convertirnos en mensajeros, antes tenemos que ser conducidos a un lugar donde volvemos a ser engendrados, gestados y dados a luz, siguiendo los pasos de Jesús. La Iglesia y la VC, tiene ante sí el reto de volver a ser portadora de una palabra llena de vida, de frescura, recién nacida, si ella misma hace el recorrido a sus raíces, si se desprende de sí para dejarse hacer.

Ser engendrados, gestados y dados a luz, permanentemente, en cada ahora de nuestra vida. La vida religiosa que juega a asegurarse, que se defiende a sí misma, que vive para la supervivencia, que se cree en posesión de la verdad sin reemprender caminos, se muere poco a poco, y no dice nada, no contagia nada, no provoca nada.

No tengo autoridad para hablar de este jugarse la vida, porque estoy muy a salvo, pero tengo viva la memoria de mucha vida consagrada que está en las esquinas del mundo, en los basureros, en la inseguridad amenazada de la vida entregada sin brillo… y esa vida consagrada está tocando con los dedos la tierra nueva y los cielos nuevos.

Apelo a esa vida consagrada que no necesita exhibirse para brillar. Dice Edith Stein, que algún día descubriremos cómo la historia ha sido movida especialmente por personas que nunca aparecieron en los periódicos, que no fueron noticia. Algún día lo descubriremos[3].

Contemplar es dejarse nacer en cada instante… Entrar en las entrañas de Dios.[4]  Comprender la misericordia de Dios desde este útero que nos engendra a la vida, es la fuente de la verdadera alegría. Nadie está fuera de las entrañas de Dios. Imaginar la vida consagrada como misericordia, que acoge, alberga en sus entrañas a todos sin dejar a nadie fuera. Ser sacramento de acogida, de escucha y de hospitalidad.

OS PROPONGO SIETE DANZAS para la Vida Consagrada, que preparan la tierra de la contemplación, siete retos para alegrarse en la tierra del hoy de Dios.

a.VOLVER a la escuela de las cosas simples (Frente a la dispersión)

Estamos amenazados de dispersión, de prisa, de complicación, de multiplicidad, de eficacia. La vida es un camino de regreso a la simplicidad del corazón, a la verdad primera, al amor que nos reúne y nos unifica la mirada.

El problema de la vida consagrada no es que tenga muchas cosas, no es la mucha actividad. Hay gente que no hace apenas nada y está estresada, y hay gente que se deja la vida en lo que hace y está unificada, está en casa. No cansa el mucho hacer, cansa el estar dividido. Hay ancianos que tienen chispa en los ojos y jóvenes que están jubilados.

Las principales escuelas místicas de todas las religiones, coinciden en esta vuelta a lo esencial, a la simplicidad, a unificar la vida en un amor. Los místicos han sido despojados de lo artificial, han entrado en el leguaje de la comunión, del querer, del reconocer a Dios más allá de la cortina de las ideologías, los bandos, la apariencia. La máxima sabiduría y santidad, coincide con la máxima simplicidad y llaneza.

b. APRENDER de nuevo (Frente al sentirnos satisfechos y en posesión de la verdad)

El verdadero sabio toda la vida es un principiante. El verdadero maestro siempre se deja enseñar y está siempre aprendiendo, en primer lugar de sus discípulos. Al maestro, al pastor se le reconoce sobre todo por su capacidad de escuchar. No está asentado en un saber cerrado y acabado. Proliferan los fundamentalismos excluyentes, también entre nosotros, en la vida consagrada. No hay mayor necio que el que no escucha, que el que piensa que ya sabe suficiente. Hay mucha soberbia disfrazada de perfección, si nos creemos mejores que los demás.

Necesitamos bajar al valle de la HUMILDAD para situarnos cada mañana como aprendices. En la contemplación somos recién nacidos. No sabemos orar como conviene. No somos conocedores de lo esencial, que está siempre por descubrir. Por eso nuestros santos fueron hombres y mujeres con capacidad de asombro y de fascinación. La Vida Consagrada tiene ante sí el reto del discipulado y de la escucha. No sabe lo esencial, que se alumbra pegado al corazón de Dios, que siempre está dándose a luz a sí mismo.

c. PALABRA y palabras (Frente a la palabrería)

Tal vez nunca como ahora se han escrito documentos, discursos y libros tan hermosos, tan pulidos, tan bien redactados. Palabras tan redondas. Nunca como ahora hemos tenido la oportunidad de formarnos tanto y tan bien. Y nunca como ahora estamos tan sedientos y se nos hace tan necesario recuperar una palabra única, a la que todas las palabras se refieren. Es la palabra de nuestra verdad, como Dios me nombra. Si no la encuentro, todas las palabras que atesoro serán prestadas y seré un imitador. Dice Tomas Merton que hay religiosos que nunca llegarán a ser santos porque se pasan la vida imitando la vida de otros, como hay poetas que no llegarán a ser buenos poetas, porque imitan los poemas de otros. Son perezosos para descubrir lo que Dios le pide a cada uno.

Hay muchas palabras ceniza, muchas palabras que nacen cansadas, heridas de inconsistencia, de muerte, porque nacen del miedo, de la justificación, del deseo de convencer, de la necesidad de agradar, de sobrevivir. Cada consagrado, cada consagrada es depositario, testigo de una palabra única, de cómo Dios se dice en su propia vida, y está llamado a revelar sin miedo, en su verdad, en su vida, algo novedoso y original del Único Dios. ¿Cuál es tu palabra?

d. CALIDAD de vida y presencia (Frente a la prisa y a la ausencia)

Hace unos días viajando en el teleférico sobre la ciudad de la Paz descubrí en grandes letras sobre un tejado allá abajo, entre la multitud infinita de casas de la Paz, unas palabras anónimas: Caminar sin la necesidad de llegar. La VC está amenazada de prisa y aceleración, de falta de gusto y sosiego por vivir, de falta de una actitud sana de agradecimiento por lo insignificante y cotidiano.

El otro día me dijo un compañero que trabaja mucho con los transeúntes y en la cárcel que el contemplativo no es el que te enseña cómo orar (cosa que tenemos que aprender siempre), sino el que te enseña cómo vivir.

¿Es posible otro ritmo? Hoy se habla mucho de calidad de vida, de estar presentes, de estar en lo que estamos. Hay en nosotros una urgente necesidad de vivir con otro ritmo interior y con atención a lo que hacemos, a lo que traemos entre manos. Una urgente necesidad de redimir y conjugar el tiempo, los espacios y las relaciones, de sentir el paso que damos, de respirar sin ansiedad, de disfrutar sin prisa, de escuchar sin acosar. Cuidar cada cosa que hacemos, y estar presentes a quien está con nosotros. Poder decir Aquí estoy… presente, en espíritu y verdad.

En una novela de García Márquez preguntaban al protagonista: ¿Dónde estás que no estás? Contemplación es estar presente. Dios, decía Isabel de la Trinidad es el Eterno presente. ¿Dónde estás tú?

e. RIESGO en confianza (Frente a la costumbre y a la comodidad)

Si no hay riesgo, no hay descubrimiento… Sin riesgo, nos convertirnos en “Almas concertadas”, decía Santa Teresa, fosilizadas, ancladas en ayer.

Corremos el peligro de una vida anclada, fosilizada, mortecina, que no contagia nada, porque no arriesga nada, porque está a salvo, porque tiene todos los riesgos bien cubiertos. Si no me cuesta la vida, si no me asoma al vértigo del fracaso, si no me desnuda de mi seguridad, si no me hace temblar mi pequeñez… ¿De qué riesgo y de qué confianza estamos hablando?

f. Expertos en HUMANIDAD (Frente a la amargura y el cansancio institucionalizado)

La vida consagrada quiere ser experta en humanidad, si es auténtica su experiencia de Dios, teje con sus armas y con sus medios, también con su pobreza, el largo y arduo camino de humanizar las relaciones y curar las heridas del desamor; tenemos un largo camino por hacer.

En los místicos, en los santos, en nuestros fundadores se da una exquisita unión entre santidad y humanidad. Cuanto más santa es una persona, más respeta al otro, más cuida la vida concreta, más amable y respetuosa. Cuanto más enraizada en Dios una persona, más lo reconoce en el otro real, y lo saluda en la vida que tiene delante de sí. El termómetro de la auténtica intimidad con Dios lo marca el trato con los demás.

g. Aprender a AMAR (Frente a una vida sin corazón y sin pasión)

Contemplación para alcanzar amor, de nuestro padre San Ignacio. Y “A la tarde te examinarán en el amor” de Juan de la Cruz.

Estamos en la vida para aprender a amar gratuitamente, desinteresadamente. Aprender a amar sin dejar rastro de nosotros, sin volvernos atrás para mirar. Hacer lo que no trae cuenta, ni será agradecido (Julián Marías). Pero, sobre todo, en la clave de una vida contemplativa, estamos aquí para dejarnos amar, para rendirnos a un amor, sin poner excusas a Dios con nuestra incapacidad.

La cima de la oración es la adoración, en la cual dejamos de orar, para dejarnos hacer, dejarle a Dios ser lo que Él quiere, no poner excusas a su deseo irreprimible de depositar en nosotros su torrente de amor. Hazte capacidad y yo me haré torrente, dijo el Señor a Santa Catalina. La vocación de todo bautizado es dejarse amar. Y esa es la voz que centra lo íntimo y más sagrado de la oración de Jesús: Tú eres mi hijo amado, mi predilecto. 

2.2. ESCRUTAD: Discernir nuestra contemplación tarea clave

En estas dos siguientes palabras sólo pretendo apuntar algunas notas, algunas pistas, entre tantas otras, tal vez las más importantes se queden por decir. Mi intención es sólo expresar algunas que a mí me preocupan y que se me vienen a la mente y al corazón cuando escucho ambas palabras, escrutad y contemplad.

Dejarnos discernir

Mi hermano es entrenador de atletas, de deportistas. Le he visto cómo anima y corrige, cómo ayuda a los jóvenes a mejorar, a darse cuenta de sus errores y a valorar sus logros. ¿Quién nos discierne a nosotros? ¿Quién nos ayuda a reconocer dinámicas no sanas que hemos integrado o justificado y canonizado? ¿Quién nos lleva de la mano cuando estamos ciegos y no lo reconocemos?

¿Es posible dedicar largas horas a la oración toda la vida y que nada cambie en la raíz? ¿Es posible tener éxito a los ojos de los demás y no estar dando el paso más importante ahora?

La contemplación es camino de verdad, desnudarnos de las armas defensivas que nos mantienen a salvo. El verdadero orante compromete su vida entera, pegado al pecho de Dios entra en la verdad  y en la entraña de la historia real, en las historias reales, quebradas, rotas. Los fundadores pegaron el oído a la tierra del presente. Oyeron el gemido de Dios,  el grito del ser humano y el clamor de la tierra herida. Se atrevieron a pisar el suelo peligroso de lo incomprensible de Dios y del ser humano. Atravesaron el caos, bajaron a los infiernos con Jesús, para rescatar lo perdido.

Precariedad
La mejor música de la VC ha sido compuesta en los momentos de más precariedad. Las mejores páginas de nuestras congregaciones se han escrito en los momentos más difíciles. No esperar tiempos mejores… hoy es el día de la salvación. En el suelo del presente está la aventura más hermosa.

Fracción del pan

No se accede al rostro vivo de Jesús sin partir el pan, sin entregar la vida entera. Nacer es morir. No nace la vida consagrada si no se deja llevar más allá de sí. Si su primera preocupación es sobrevivir se irá marchitando poco a poco.

Pero, ¿Cómo queremos renacer? El nacimiento es estrenar una forma nueva de vida. El niño pasa por túnel estrecho angustioso y apretado. Siente que no podrá. Nace en suciedad y envuelto en sangre, en desnudez y absoluta vulnerabilidad. ¿Cómo quiere nacer la Vida Consagrada de nuestro tiempo? ¿En seguridad y firmeza, en claridad de futuro? ¿Quiere nacer a salvo? Los fundadores vivieron una experiencia de absoluta confianza cuya renta no pueden traspasarnos sin que a nosotros también nos cueste la vida.

Humanidad
No hay camino de contemplación verdadero si no es al mismo tiempo sacramento y taller de encuentro humano, de comunicación, de acogida de lo diferente, en la verdad. Hay algunos orantes, celosos de su soledad, que parecen llevar un cartel colgado al cuello: cuidado con el perro que muerde… Hay místicos (entre comillas) con los que no hay quien viva, hay contemplativos que no escuchan a nadie. Están muy ocupados en hablar con Dios, pero no tienen tiempo para escuchar a otros. Hay personas que más que unas apariciones, necesitan unas desapariciones para empezar a mirar y ver lo que tienen al lado y escuchar y sentir y aterrizar, y dejarse enseñar.

Uno de los grandes retos de la vida consagrada hoy se juega en las relaciones entre personas y en la comunicación. Es la gran quiebra de nuestra vida comunitaria… La vida consagrada tiene uno de sus desafíos fundamentales en aprender humanidad. La semilla de la contemplación necesita que la tierra de nuestra acogida, de nuestras relaciones sea arada, removida, sanada para permitir a Dios convertir las heridas del desencuentro en hogar y camino de reconciliación, de crecimiento. ¿Es posible vivir reconciliados?

2.3. CONTEMPLAD 

La contemplación es, sobre todo buscar y adentrarnos en el DESEO de Dios, su querer por encima de todo otro objetivo. En la Exclamación 17 dice Teresa de Jesús: 1. ¿Para qué quiero, Señor, desear más de lo que Vos quisiereis darme? 3. Proveed Vos por la vuestra los medios necesarios para que mi alma os sirva más a vuestro gusto que al suyo. No me castiguéis en darme lo que yo quiero o deseo, si vuestro amor (que en mí viva siempre), no lo deseare. Muera ya este yo, y viva en mí otro que es más que yo y para mí mejor que yo, para que yo le pueda servir. El viva y me dé vida; El reine, y sea yo cautiva, que no quiere mi alma otra libertad.

Silencio

Nos da miedo el silencio sin manipulaciones, sin exigencias, en el que la iniciativa la tiene Él. El gran reto de la Iglesia es atreverse a este silencio con perseverancia donde se escucha una palabra imprevisible e inmanipulable. EG 22. Ser conducidos a ese lugar donde escuchamos una voz familiar que es eterna novedad que nos pone permanentemente en camino. La VC tiene ante sí el reto del silencio contemplativo y la necesidad de aprender a escuchar de nuevo la música callada y un grito clamoroso. Nos da miedo este escuchar desnudos a Dios y al otro sin manipular, sin prejuicios, con pies descalzos.

Aprender a escuchar los ruidos que nadie escucha. Lo desconocido de Dios, lo no evidente de las personas, escuchar con fe, debajo de toda apariencia, más allá de toda sequedad y noche… precisamente en la sequedad y la noche.

La noche… ocasión de Dios

La noche, la crisis es la oportunidad de Dios para llevarnos a su presencia por sus caminos, a su modo. Estamos en los mejores tiempos para dejarle a Dios ser Dios. No hay nueva luz, sin pasar por la noche del no saber, sin dejarnos llevar a donde no sabemos, sin desaprender a Dios, sin desaprendernos a nosotros, no nos nace Dios.

“En el mejor de los casos nos disponemos a recibir este don (la contemplación) reposando el corazón en nuestra pobreza, manteniendo nuestra alma lo más vacía posible del deseo de todas las cosas que agradan y preocupan a nuestra naturaleza, sin que importe cuán puras o sublimes puedan ser en sí mismas  (…) Y cuando Dios se revela a nosotros en la contemplación tenemos que aceptarlo tal como Él llega a nosotros, en Su oscuridad, en Su silencio sin interrumpirlo con palabras o razonamientos o concepciones o (…) Lo que alaba a Dios es nuestro vacío en la presencia del abismo de su realidad, nuestro silencio en la presencia de Su silencio.[5]

Eucaristía, Pan partido y entregado…

Contemplación es entregar la vida. Es vivir la Eucaristía (sin duda la mejor escuela de oración y contemplación).

Donde nadie quiere y estima ir, en los basureros del mundo. La Iglesia y la vida consagrada ha sido siempre experta en llegar donde nadie estima llegar y en besar la piel de los leprosos de cada época. Donde no hay que pelearse con otros por acudir porque no produce nada, porque no trae cuenta ni será agradecido. Sin brillo, sin cámaras, sin reconocimiento. No queremos poder, no jugamos a poder. No es nuestra fuerza.

Hoy no sólo nos acercamos compasivamente a esos morideros, a esos rincones de dolor o de indignidad, vamos comprendiendo que ahí, precisamente ahí, hay bendición para nosotros, somos sanados por el Dios que habita en la carne herida. En la piel y en el alma maltratada, hay un beso de Dios para nosotros, un abrazo sanador, y una palabra de evangelización que necesitamos aprender. Francisco besó al leproso. Tenemos que seguir besándolo, y dejarnos besar por él, es decir, aceptar que él es bendición para mí.

La letra, con mayúsculas, el núcleo de la contemplación… la aprendemos en el Verbum Crucis, el silencio de Jesús en la Cruz, la mejor y más hermosa de todas las palabras que pronunció. Ahí está el Sí de Dios y la nueva creación.

Un te quiero eterno que vencerá todas las contradicciones. TÚ ERES MI AMADO, MI AMADA… Este es el corazón de la oración de Jesús en las largas noches en el monte, la palabra que escucha en el corazón de su soledad, el núcleo de su oración. Tú eres mi hijo amado. 

Dejarnos enamorar, la mejor de las estrategias, nuestra mejor palabra, dejarnos enamorar y reconstruir en el silencio de Dios, al modo de Dios.  

3. CINCO PALABRAS de contemplación en minúscula 

Y UNA MÁS 

Cinco palabras encarnadas. El ángel del Señor lo anunció… lo anuncia y lo anunciará… Decretando en el corazón de los pequeños, que no es tiempo de derrota, sí de confianza y de comienzo. 

  • ACEPTO 

Una joven contemplativa (Fara) que vive en España y es de un país del sur, se siente un día aplastada por la tristeza, fea y despreciable. Cuando más arrecia el sentimiento de opresión y de ahogo, nace en ella la necesidad de decir: acepto. Acojo y acepto como verdad esto que no entiendo, no lo rechazo, lo abrazo. En este momento, enseguida, se rompe la angustia y comienza desde dentro una alegría desbordante, y a continuación, nace la risa. ¿Qué te pasa? Le preguntan sus hermanas. No lo sé. La tristeza ha dado paso a una alegría incontenible, se siente libre de sí.

  • NO PONGAS LÍMITES DONDE YO NOS LOS PONGO 

Mi amiga misionera, (Raquel), me dijo hace unos días las palabras en las que Dios le invita a vivir en este momento de su vida: No pongas límites donde yo no los pongo. Que tus incapacidades y tu sensación de inutilidad no achiquen lo que Dios quiere conseguir con y en tu pobreza.

  • AJEN AVI

 Hay una religiosa muy conocida en España, Dolores Aleixandre. Quiero aquí hacer un homenaje a una mujer que nos ha transmitido la Palabra con ojos, corazón, entrañas y gracia de mujer, que ha sido fuente de evangelización con su palabra y su estilo vivo, creativo y sapiencial. Se está quedando con poca voz por un problema neurológico. En este momento de su vida, me decía hace un tiempo, que la palabra que resuena con más fuerza en su oración es aquella de Jesús AJEN AVI: sí, Padre (Mt 11, 26)[6] “Que sí, que de acuerdo, vale, como quieras, así sea, sí…”. Os regalo esa palabra por si la queréis hacer vuestra, con Dolores y con tantos hermanos y hermanas que en Jesús, con Jesús dicen SÍ.

  • UNA SONRISA EN LOS LABIOS 

Hace poco tiempo hablaba con mi tía. Tiene 87 años y ha visto morir a su hijo único y a su marido. En la postguerra española emigraron al norte y vivieron en una chabola, entre cuatro latas. Ahora está sola y sabe que no queda mucho tiempo. Antes de despedirme me dijo: Moriré con una sonrisa en los labios… Y aquella respuesta me estalló dentro como un canto a la vida. ¿La vida consagrada construye una sonrisa en el presente de su historia (Kairos)  sin lamentos, sin renunciar a la vida, sin excusas?

  • ESTOY DISPONIBLE 

Dos religiosos, uno recién ordenado y otro anciano, acaba de ser operado del corazón. El joven me dice: mándame al país que quieras, estoy dispuesto a ir donde Dios me pida. En la homilía de su primera misa hace dos meses dijo: “Voy a ir al país que Él me diga. Me dice que estará conmigo. Y le creo”. El anciano: dispón de mí donde creas que puedo servir… Dos disponibilidades que me conmueven profundamente. La contemplación nos hace disponibles. Aquí estoy, envíame…

  • Y UNA PALABRA MÁSpermanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado

 La palabra de nuestro querido Benedicto XVI, aquí cerca, al que acogemos en oración. Recordamos sus palabras:

El “siempre” es también un “para siempre” –ya no existe una vuelta a lo privado. Mi decisión de renunciar al ejercicio activo del ministerio no revoca esto. No vuelvo a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, recepciones, conferencias, etcétera. No abandono la cruz, sino que permanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado. Ya no tengo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, pero en el servicio de la oración permanezco, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San Benito, cuyo nombre llevo como Papa, me será de gran ejemplo en esto. Él nos mostró el camino hacia una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la obra de Dios.

(Benedicto XVI, audiencia 27 febrero 2013)

Quiero invitaros a entrar en silencio unidos, con el Papa Francisco, que nos pide siempre orar por él y con él. Vamos a hacer un ejercicio de comunión que no deje a nadie fuera, tampoco a los malos, o los que causan el mal. Les invito a ser misericordia, entrañas de todo el mundo.  Acompañamos a Dios en acoger, gestar la vida, para la verdad, para la comunión… 

4. SILENCIO

5. BENDICIÓN

Os invito ahora a dejaros bendecir, a acoger la brisa del Espíritu, para ser bendición y misericordia para todos…

ACOGE LA BENDICIÓN PARA TI Y TU COMUNIDAD…

     Que Dios te bendiga con la INCOMODIDAD,

frente a las respuestas fáciles, las medias verdades, las relaciones superficiales,

para que seas capaz de profundizar dentro de tu corazón.

     Que Dios te bendiga con la IRA,

frente a la injusticia, la opresión y la explotación de la gente,

para que puedas trabajar por la justicia, la libertad y la paz.

     Que Dios te bendiga con LÁGRIMAS,

para derramarlas por aquellos que sufren el dolor, el rechazo, el hambre y la guerra,

para que seas capaz de estar a su lado,

reconfortándolos y convertir su dolor en alegría.

     Que Dios te bendiga con suficiente LOCURA,

para creer que Él puede hacer diferente este mundo con tu pobreza,

para que creas que Dios puede lo que otros proclaman imposible.

     Que Dios te bendiga con la NOCHE,

para que tus ojos se abran a una luz mayor, a una verdad por descubrir,

para que te haga entrar en comunión con la noche de los que ahora no ven,

para que descubras una mirada que siempre ha estado y siempre estará.

     Que Dios te bendiga con la SOLEDAD Y EL ABANDONO de todos,

para que empieces por fin a darte cuenta de quiénes son y de quién eres tú,

para que te descubras en tu desnuda verdad y aprendas a AMAR.

     Que Dios te bendiga con el CANSANCIO,

para que, por fin, descanses de ti mismo y de lograr,

para que aprendas a respirar, a estrenar, para que Dios descanse en ti y contigo.

     Que Dios te bendiga con la POBREZA, la DESNUDEZ y el VACÍO que te asusta,

para que gustes la verdadera riqueza, el don inapreciable,

y te dejes arropar y evangelizar por los pobres,

     Señor, bendíceme, bendícenos a todos, nuestras hermanas y hermanos, con lo que tú sabes más necesitamos, con lo que tú más necesitas, COMO A TI TE DÉ LA GANA…

_________________________________

[1] El desierto en la ciudad, Madrid, BAC 1979, pp. 32-34.

[2] Dios, así como no ama cosa fuera de sí, así ninguna cosa ama más bajamente que a sí, porque todo lo ama por sí (…) Por tanto, amar Dios al alma es meterla en cierta manera en sí mismo, igualándola consigo, y así, ama al alma en sí consigo con el mismo amor que él se ama. Juan de la Cruz, Cántico B 32, 6 (Dentro de la Canción Cuando tú me mirabas… por eso me adamabas)

[3] Escribe en la Epifanía de 1940: “los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia. Y cuáles sean las almas a las que debemos agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal, es algo que sólo experimentaremos en el día en que todo lo oculto será revelado”. Edith STEIN, Vida escondida y Epifanía, en Obras Completas, vol. V, p. 637, Burgos, Vitoria, Madrid, Coediciones. También: “La historiografía oficial calla acerca de estas fuerzas invisibles e incalculables (…) y nuestro tiempo se ve cada vez más obligado cuando todo lo demás falla, a esperar la última salvación de estos manantiales ocultos”, La Oración de la Iglesia, en Obras Completas, vol. V, p. 118.

[4] Releer la nota 52 de la Encíclica Dives in Misericordia de San Juan Pablo II sobre las entrañas maternas de Dios, 30 noviembre 1980.

[5] Las páginas más bellas de Thomas Merton. Editorial Monte Carmelo 2007, p. 217.

[6] Mateo 11, 25 Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

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4 thoughts on “‘Contemplativos en la precariedad’, de Miguel Márquez

  1. Cuantas almas profundas y hermosas ha dado,y sigue dando el Carmelo Descalzo a través de los tiempos!!
    La llama de Amor Viva, que prendió en el pecho de San Juan de la CRuz , sigue alumbrando y dando una luz cada vez más cálida, hermosas todas reflexiones de la conferencia de Miguel Márquez que nos acerca a la espiritualidad más pura h desnuda que no se deja seducir, ni vestirse lujos y oropeles, porque es precisamente en la pobreza y en la sencillez de las cosas pequeñas donde Dios se nos muestra cada día.
    Así se nos recuerda que San Juan de la Cruz tuvo las experiencias más plenas en los momentos de mayor pobreza y persecución.

    Fue en una fría cárcel
    de tristezas y lágrimas
    donde sentí que Dios
    mi rostro acariciaba.
    Fue en un hondo agujero
    sin luz al exterior
    allí donde Él me dió
    las muestras más candentes
    del más ardiente amor.

    La luz de Dios, clara alborada,
    ha llegado a mi escondida vida
    ya no tengo temor a las tinieblas,
    la oscuridad ha sido ya vencida.
    La luz de Dios, estrella blanca,
    ha sembrado de amor
    el fondo de mi pecho,
    que de pasión y anhelo
    consume y arde pleno.
    La luz de Dios, cálida llama,
    descendió hasta mi alma
    que en soledad estaba
    embriagóme su amor
    y una profunda calma.

    Biografía poética de un místico
    San Juan de la Cruz

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