Edith Stein, 75 años de un martirio

Paqui Sellés, ocd  Puçol

Evocamos hoy, 9 de agosto, el 75 aniversario de la “entrada en la Vida” de Edith Stein, muerta en las cámaras de gas del campo de exterminio de Auschwitz.

Su memoria nos sitúa en un tiempo histórico complejo, en el que se podría llegar a pensar que el mal superaba con creces al bien.

La II Guerra Mundial, recordada por las atrocidades que se cometieron contra la humanidad, es un acontecimiento que hemos de rememorar, para tener presentes a cuantos sufrieron el odio del que es capaz el ser humano hacia sus semejantes. Y a la par, inmortalizar el bien que tantas personas fueron capaces de engendrar en esas dramáticas circunstancias.

Edith Stein, junto a su hermana Rosa, fue una de ellas.

Vamos a dejar que sea Edith Stein quien hable, quien aporte su propia voz, con la que se dirigió a la mayor autoridad de la Iglesia, el Papa Pío XI, para compartirle su visión y preocupación de cuanto estaba sucediendo en los convulsos años previos a la Guerra Mundial.

Su palabra clarividente, profética, testimonial, constituye todo un referente de persona profundamente implicada en la sociedad de su tiempo, preocupada por el cariz que iban tomando los acontecimientos políticos, y que ella, con su mirada penetrante y lúcida, fue capaz de atisbar y denunciar.

Aunque la carta no está fechada por Edith, se la puede datar a inicios del mes de abril de 1933, cuando en Alemania se había implantado el Decreto del incendio del Reichstag, que suspendía el ejercicio de determinadas libertades y permitía todo tipo de abusos en el ejercicio de la autoridad. Con estas medidas puede decirse que se llegó al fin de la democracia, de la República de Weimar y de su Constitución, por las que tanto había luchado la propia Edith Stein.

Se siente impulsada a escribir al Papa, porque tal como señala en la carta, “todo lo que ha acontecido y todavía sucede a diario viene de un régimen que se llama cristiano”. Intuye que la persecución a los judíos, ya iniciada, se prolongará y extenderá a los católicos, como la historia lo demostró.

La respuesta que obtuvo de Roma, fue una Bendición para ella y sus familiares.

Sirva esta interesante y clarividente carta de Edith Stein, como recuerdo a tantas personas que sufrieron y sufren en la actualidad, situaciones de conflicto, de muerte, desolación, abuso de poder, de ausencia de verdadera paz y justicia, en todo el mundo.

Santo Padre:

Como hija del pueblo judío, que, por la gracia de Dios, desde hace once años es también hija de la Iglesia Católica, me atrevo a exponer ante el Padre de la Cristiandad lo que oprime a millones de alemanes.

Desde hace semanas vemos sucederse acontecimientos en Alemania que suenan a burla de toda justicia y humanidad, por no hablar de amor al prójimo.

Durante años los jefes (Führer) nacional-socialistas han predicado el odio a los judíos. Después de haber tomado el poder gubernamental en sus manos y armado a sus aliados ­–entre ellos a señalados elementos criminales–, ya han aparecido los resultados de esa siembra del odio. Hace poco el mismo Gobierno ha admitido el hecho de que ha habido excesos, pero no nos podemos hacer una idea de la amplitud que estos hechos, porque la opinión pública está amordazada- Pero a juzgar por lo que he venido a saber por informaciones personales, de ningún modo se trata de casos aislados. Bajo presión de voces del extranjero, el régimen ha pasado a métodos ‘más suaves’. Ha dado la consigna de que no se debe ‘tocar ni un pelo a ningún judío’. Pero con su declaración de boicot lleva a muchos a la desesperación, porque con ese boicot roba a los hombres su mera subsistencia económica, su honor de ciudadanos y su patria. Por noticias privadas he conocido en la última semana cinco casos de suicidio a causa de estas persecuciones. Estoy convencida de que se trata solo de una muestra que traerá muchos más sacrificios. Se pretende justificar con el lamento de que los infelices no tienen suficiente fuerza para soportar su destino. Pero la responsabilidad cae en gran medida sobre los que lo llevaron tan lejos. Y también cae sobre aquellos que guardan silencio acerca de esto.

Todo lo que ha acontecido y todavía sucede a diario viene de un régimen que se llama ‘cristiano’. Desde hace semanas, no solamente los judíos, sino miles de auténticos católicos en Alemania, y creo que en el mundo entero, esperan y confían en que la Iglesia de Cristo levante la voz para poner término a este abuso en nombre de Cristo. ¿Esa idolatría de la raza y del poder del Estado, con la que día a día se machaca por radio a las masas, acaso no es una patente herejía? ¿No es la guerra de exterminio contra la sangre judía un insulto a la Sacratísima Humanidad de Nuestro Redentor, a las Santísima Virgen y a los apóstoles? ¿No está todo esto en absoluta contradicción con el comportamiento de Nuestro Señor y Salvador, quien aún en la cruz rogó por sus perseguidores? ¿Y no es esto una negra mancha en la crónica de ese Año Santo que debería ser un año de paz y de reconciliación?

Todos los que somos fieles hijos de la Iglesia y que consideramos con ojos despiertos la situación en Alemania nos tememos lo peor para la imagen de la Iglesia si se mantiene el silencio por más tiempo. Somos también de la convicción de que, a la larga, ese silencio de ninguna manera podrá obtener la paz con el actual régimen alemán. La lucha contra el catolicismo se llevará por un tiempo en silencio, y por ahora con formas menos brutales que contra el judaísmo, paro no será menos sistemática. No falta mucho para que pronto, en Alemania, ningún católico pueda tener cargo alguno si antes no se entrega incondicionalmente al nuevo rumbo.

A los pies de Su Santidad pide la Bendición Apostólica.

Dra. Edith Stein.

Profesora en el Instituto Alemán de Pedagogía Científica en el Collegium Marianum de Münster.

Descarga el texto: Carta de Edith Stein al papa Pío XI

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2 thoughts on “Edith Stein, 75 años de un martirio

  1. Edith Stein hoy miraría los bombardeos en Siria y nos preguntaría por qué tantos civiles han muerto. Ella cuestionaría el matrimonio entre personas del mismo sexo. Nos pedía que amáramos a nuestros vecinos. Jaime M. – Houston

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  2. Heroico el destino de Edith… Me alegra tanto que, acogida en los brazos del Señor, no sólo no perdiera por la Soah su dignidad humano-judía, sino que a diferencia de aquellos desgraciadísimos judíos, la ganara íntegramente! Fue BENEDICTA, bien se lee en su nombre.
    Los 6 millones de gaseados, lo queramos o nos disguste en el corazón, estuvieron más próximos a Edith y más cerca de su santidad que las decenas escasas de hombres que, perdido su negocio, actuaron como el Führer.
    Ayúdame, reina querida, Santa Edith. Te imploro.

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