Un lienzo sobre Teresa compatrona de España

Imagen: CECORE.ES

La actualidad nos traía, recientemente, una noticia de interés teresiano: la presentación de la restauración de un lienzo en el que Teresa de Jesús aparece como compatrona de España, junto al apóstol Santiago. Creemos que el dato merece la pena no solo ser reseñado aquí, sino también comentado, dada su singularidad, por las escasísimas obras artísticas que nos han llegado del compatronato. Una campaña de destrucción intentó borrar todo rastro de ellas.

La obra restaurada

La Casa Museo de la Virgen de Araceli de Lucena (Córdoba) acogía el pasado viernes 25 de mayo, la presentación de la restauración del único lienzo que se conoce sobre la promoción de santa Teresa de Jesús, junto al apóstol Santiago, como compatrones de España. La obra se salvó de la quema que sufrió el Real Santuario de María Santísima de Araceli, tras haber sido lugar de cuarentena para apestados entre la primavera de 1679 y agosto de 1680.

El lienzo es una copia pictórica de un grabado de Francisco Haylan, impreso en 1618 en Granada, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.

La obra, restaurada por José Daniel Henares Paredes, es un sencillo retablo de traza escurialense que acoge en su cuerpo principal las figuras itinerantes del apóstol Santiago, que esgrime la espada en nombre de Cristo y la insigne Teresa portando una vela encendida, a modo de antorcha, enmarcadas por un par de columnas de fuste estriado con capiteles de estilo jónico. El ático soporta un frontón curvo partido con grandes volutas en cuyo centro aparece un escudete  con un texto latino sacado del Eclesiastés cuya traducción viene a ser “mejor dos que uno”. A ambos lados del escudete se encuentran los escudos de Santiago y de la Orden Carmelita.

Los santos parecen apoyarse o sostener con su mano el escudo de armas de la Corona de Castilla, y entre ambos aparece una cinta donde se lee: “A sangre y fuego”.

En el acto, el restaurador José Daniel Henares Paredes destacó el estado de deterioro del lienzo, propiedad de la Archicofradía de María Santísima de Araceli, así como el proceso de restauración y recuperación que se ha seguido para devolverlo a su estado original.

En la presentación, José Luis Sánchez Arjona, cronista oficial de Lucena, intervino con una conferencia en la que realizó un recorrido por la vida de santa Teresa, haciendo hincapié en los vínculos que la unen a la ciudad de Lucena. Asimismo, explicó el proceso que, desde la beatificación de santa Teresa de Jesús en 1614, impulsó el nombramiento de la santa de Ávila como patrona de los reinos de Castilla.

No  es habitual la imagen de Teresa portando una vela. Se la suele representar, mucho más a menudo, con un libro, en su faceta de escritora. La inscripción “A sangre y fuego” nos sitúa la escena en un contexto beligerante. Si Santiago era el adalid frente a los moros, Teresa sería la defensora de la patria frente a los herejes, algo que la haría merecedora del patronato, según sus partidarios. Como vemos, se trata de una utilización partidista de la Santa, como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia.

La destrucción de las imágenes

Atendiendo a razones históricas, se puede considerar casi un milagro que esta obra haya llegado hasta nosotros. El tema del compatronato teresiano estuvo, desde el principio, envuelto en polémica y, tras ser declarado nulo por el papa, se procedió a destruir todo rastro del mismo.

Señalamos, muy resumidamente, los momentos del proceso en su primera etapa (siglo XVII), dejando de lado, en esta ocasión, otros intentos posteriores de recuperar el nombramiento de Teresa como patrona de España, en los siglos XIX y XX.

Patronato del siglo XVII

El 24 de abril de 1614, Teresa era proclamada beata por Paulo V (24 de abril de 1614). Ello suscitó un enorme entusiasmo en muchas personas, y se produjo un movimiento a favor de solicitar su nombramiento como patrona de España, siempre junto al apóstol Santiago.

En medio de este ambiente de fervor por la Santa, del que participaba el propio rey Felipe III, los carmelitas descalzos solicitaron al monarca y a las Cortes de Castilla que la nueva beata fuera proclamada patrona de los reinos de España. La petición fue aceptada el día 30 de noviembre de 1617. El 4 de agosto del año siguiente, el rey escribía una carta dirigida a todas las ciudades y villas de España, en la que confirmaba esta proclamación, aclarando que ello no constituía una desventaja para el apóstol Santiago, que seguía siendo patrón principal: «han acordado recibirla por su Patrona y abogada después del apóstol Santiago para invocarla y valerse de su intercesión en todas sus necesidades».

Pronto surgieron los memoriales a favor del patronato único de Santiago, y en contra del compatronato. Se cuestiona, entre otros pormenores, si las Cortes tienen potestad para decidir en un asunto religioso, que compete más bien a la Santa Sede, y también si una beata (Teresa aún no estaba canonizada) podía ser patrona de España. Los argumentos causaron efecto, y el rey dio marcha atrás, declarando el cese del patronato teresiano por decreto real el 24 de septiembre de 1618.

Canonizada Teresa en marzo de 1622, los partidarios de la santa volvieron a solicitar que se proclamase el patronato y así lo hicieron las Cortes el 11 de mayo de 1626, ya bajo Felipe IV. Obtuvieron, además, un breve de Urbano VIII, 21 de julio de 1627, refrendando la decisión de las Cortes. Se añadía la cláusula «sin perjuicio para Santiago».

Sin embargo, los partidarios del apóstol movieron los hilos en Roma y, a pesar de la influencia de los devotos de Teresa, entre los que se encontraba el propio Felipe IV, consiguieron la revocación del breve pontificio el 8 de enero de 1630 y la declaración de Santiago como patrón único de España.

Objetivo: acabar con las insignias del patronato teresiano

María José Pinilla, en su tesis doctoral sobre la iconografía teresiana, escribe:

«El Cabildo de la Catedral de Santiago […] acordó escribir a las Iglesias de España —cartas a las que se adjuntaron copias autentificadas del Breve— para que nombrasen comisionados que visitaran los conventos de Carmelitas Descalzos, constataran que se había borrado todo símbolo del copatronazgo y más tarde remitiesen al Cabildo de Santiago las informaciones efectuadas y las medidas tomadas»[1].

En este marco es en el que hay que encuadrar la destrucción de aquellas obras (del tipo que sean: simples grabados en papel, cuadros, esculturas…) en las que la figura de la Santa estuviera conectada con el patronato de España. No debió de ser tarea fácil, puesto que encontramos insistencia en escritos de la época, sobre este asunto. Por parte de los partidarios de la Santa, y de la misma Orden del Carmen Descalzo, se recurrió esta práctica ante la nunciatura.

Como muestra, ofrecemos algunos párrafos de un interesante documento de 1631, en el que se justifica por qué se ha de acabar con todos aquellos elementos que contengan alguna referencia a Teresa de Jesús como patrona de España.

El autor es el licenciado Fernando de Mera y Carvajal[2], colegial del colegio mayor de Santa Cruz de Valladolid, catedrático de la misma universidad, provisor y gobernador del obispado de Cuenca. En ese tiempo, sustituía al titular de la diócesis, Enrique Pimentel, que ocupaba el cargo de presidente del Consejo de Aragón (1628-1632). Cabe señalar que esta diócesis, por una serie de razones, era de tendencia santiaguista.

El texto es una “información en derecho”, es decir, un documento jurídico que contiene las alegaciones de una de las partes en conflicto. En este caso, las dos partes litigantes son, por un lado, el estado eclesiástico de Castilla y León y, por otro, la orden de los carmelitas descalzos (que se había quejado al Nuncio). La cuestión en litigio se formula en estos términos: “sobre quitar el rezo de patrona de España a la gloriosa Virgen santa Teresa de Jesús y borrar las insignias y blasones del Patronato”.

El documento está escrito en castellano, pero utiliza también el latín, sobre todo a la hora de citar autores como argumento de autoridad. Consta de dos artículos y una breve conclusión final.

Reproducimos, a continuación, algunos párrafos, que nos permiten asistir al conflicto que se había creado:

«y de la misma suerte que el Breve del año veinte y siete dio Patronato a la gloriosa santa Teresa […], ahora el Breve del año 30 (que ejecutamos) forzosamente le ha de quitar el mismo patronazgo, y todos y cualesquiera privilegios, indultos y gracias a él tocantes y pertenecientes, por lo cual si entonces en virtud del primero Breve se le rezó con octava, y se le pintaron escudos, blasones y epitafios de Patrona, ahora en virtud deste segundo se le ha de quitar y borrar  lo uno y lo otro precisamente, porque todo lo que se le dio por el primero, se lo quita absolutamente el segundo […].  Y como entonces de hecho se hizo aquella elección, y se introdujo el rezo y se pintaron las insignias del Patronato, ahora también, de hecho, se debe quitar, borrar y deshacer todo sin dejar rastros ni vestigios dello.¶ I,14

[…] Si se quedase la gloriosa  santa Teresa con  su rezo de Patrona y con sus armas e insignias y blasones del Patronato, podría suceder andando el tiempo que se  perdiese la noticia  de su  nulidad y origen defectuoso que todo esto ha tenido […] y por lo menos el vulgo se persuadiría que a la gloriosa santa le tocaba parte del Patronato, hallándola dende tiempos antiguos con insignias de Patrona, y ansí para evitar este inconveniente, es muy necesaria la providencia de borrarlas de todo punto, y no dejar rastro dellas, como lo disponen cuerdamente los mandamientos de los jueces ejecutores.¶ I,27

Según esto, no es agravio sino providencia, no es injusticia sino cautela santa, ni es exceso sino prudente advertencia quitar a los españoles de delante de los ojos estas insignias del Patronato, y mandarlas borrar de todo punto, cautelando con eso lo futuro […] porque, como dice al Angélico Doctor santo Tomás, […] el sentido de la vista es el que más fuerza tiene para imprimir en el entendimiento lo que se mira con los ojos. ¶ I,28

Mientras duran estos efectos, reliquias y demostraciones, no podemos decir que la causa está extinguida, ni que ha cesado el Patronato, cuyos efectos permanecen, y por consiguiente justísimamente los jueces ejecutores deste decreto Apostólico, mandan borrar y quitar los efectos, cuando hallan borrada y quitada la causa dellos, no menos que por sentencia definitiva del Vicario de Cristo. ¶ I, 36

De todo lo dicho en los dos artículos resulta  que, quitando el Patronato de España a la santa Madre, se le quitaron eo ipso el rezo y las prerrogativas a él tocantes y pertenecientes: que justísimamente pretende el Estado Eclesiástico la extinción de todo esto, que  en mandarlo así los jueces  ejecutores  no exceden ni agravian, que la Sagrada Religión del Carmen descalzo no tiene razón ni justicia en la queja que dellos ha dado al ilustrísimo señor Nuncio, de cuya rectitud, valor y prudencia se espera la final conclusión deste negocio y el ultimo desengaño para estos Padres. Salvo, &c. Cuenca y 28 de agosto de 1631. ¶ II, 24

Antes de que se tuviera noticia del lienzo de Lucena, Erin Rowe, en su obra Saint and Nation[3], comentaba que, debido a esta campaña de destrucción, ella solo ha podido conocer dos grabados y una escultura en los que Teresa de Jesús aparece vinculada al patronato.  Veamos cuáles son:

  • Las esculturas de la capilla de Santiago y Santa Teresa como compatronos, en la catedral nueva de Salamanca, realizadas por Antonio de Paz (1628). En el retablo, Santiago figura en una posición más alta que la santa, posiblemente para mostrar su preeminencia.
  • Un grabado que figura en la portada de, al menos, dos obras: la Relación de las fiestas que el rey Felipe IV hizo en 1627 con ocasión del patronato teresiano, y un escrito en defensa del Patronato teresiano, de Melchor Alfonso de Mogrovejo y Escobar, canónigo de Ávila. La imagen de la santa aparece sobre un escudo de la Corona de Castilla, con una cinta en la que se lee: “Protege o Teresa”.
  • Un grabado de 1618 de Francisco Heylan (1584-1635) —grabador de origen flamenco afincado en Granada— que se conserva en la Biblioteca Nacional, comentado por Erin Rowe[4], Kate Negri[5], y más detalladamente por María José Pinilla[6]. En él se basa el lienzo recientemente restaurado y dado a conocer en Lucena (Córdoba), según se informó en la presentación de la obra. Sobre las figuras de Teresa y Santiago, buscando aunar las dos figuras del patronato, figura el lema: “Melius est ergo duos esse simul” (Dos son mejor que uno: Ecl 4, 9).

Habría que añadir otro grabado que aparece reproducido en el libro de Oscar Aparicio sobre el compatronato teresiano[7]. Figuraba en la portada del impreso del primer patronato de 1617. En él, figura la efigie de la Santa,  entre dos escudos: a su izquierda, el de la Corona de Castilla, y, a su derecha, el de la Orden del Carmen Descalzo.

Como señalábamos arriba, los carmelitas descalzos se quejaron al nuncio del trato irrespetuoso dado a la Santa y a sus imágenes:

“con mucho escándalo y alboroto, procurando ocasionar a que no la tengan por sancta, estando beatificada y canoniçada por la Iglesia (…) han hecho y van haciendo muchos excesos, prohibiendo el rezo de la Sancta Madre Theresa de Jesús, pidiendo y recogiendo los libros y cuadernos en que está el dicho rezo y mandando borrar rótulos, inscripçiones, pinturas puestas en paredes, estampas, lienços y retablos que se hallaren de la dicha Santa Madre”[8]

Ignoramos si hay más imágenes pertenecientes a este tema iconográfico. En cualquier caso, es evidente que la campaña de destrucción fue muy eficaz. Damos la bienvenida a la nueva obra de Lucena que contribuye a ampliar las exiguas muestras existentes.


[1] PINILLA, María José, Iconografía de Santa Teresa de Jesús, Tesis doctoral, Valladolid, 2013,  p. 302. http://uvadoc.uva.es/handle/10324/4249.

[2] MERA CARVAJAL, Fernando de, Informacion en derecho, por el Estado Eclesiastico de las coronas de Castilla y Leon. Con la Sagrada Religion del Carmen descalço, sobre quitar el reço de Patrona de España a … santa Theresa de Iesus, y borrar las insignias y blasones deste Patronato / hecha por el licenciado don Fernando de Mera Carbajal. Impresso en Cuenca: en casa Saluador de Viader, 1631. http://dioscorides.ucm.es/proyecto_digitalizacion/index.php?5326959718

[3] ROWE, Erin K., Saint and Nation: Santiago, Teresa of Avila, and plural identities in Early Modern Spain. The Pennsylvania State University, 2011, p. 221.

[4] ROWE, Erin K.,«The Spanish Minerva: Imagining Teresa of Avila as Patron Saint in Seventeenth Century Spain», The Catholic Historical Review, XCVII, 2006, p. 590.

[5] NEGRI, Kate Marie, The pen and the sword: changes in teresian imagery in golden age Spain. Tesis de Máster en Historia del Arte por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee,  2009.

[6] PINILLA, María José, Ob. Cit. pp. 303-309

[7] APARICIO AHEDO, Oscar I. Santa Teresa de Jesús, compatrona de España, Burgos, Monte Carmelo, 2013, p. 66.

[8] SANTOS FERNÁNDEZ, C., y REYES GÓMEZ, F. de los, Impresos en torno al patronato de Santiago: siglo XVII, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, 2004 p. 85,  Citado por Mª. José Pinilla,  p. 303.

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2 respuestas a “Un lienzo sobre Teresa compatrona de España

  1. Buenas tardes.Este artículo es muy interesante
    Es un paso más, en el estudio de la iconografía Teresiana
    Muchas gracias
    Cordialmente Manuel

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