La vida contemplativa femenina: ¿autonomía y libertad?

La Revista de Espiritualidad dedica su último número de este año (309, 2018/77) a la vida contemplativa femenina. Presentamos aquí su contenido, reproduciendo el texto del editorial. Las primeras páginas de cada artículo están disponibles en la página web de le revista, en este enlace.

Editorial

Como apuntaba no hace mucho el General de los carmelitas descalzos, la Vultum Dei quaerere (VDq) “permite la posibilidad de un pluralismo interno en la misma familia religiosa de acuerdo con el tipo de clausura adoptada. En este sentido, algunos puntos que en el pasado se consideraban establecidos ya no lo están de manera automática y por lo tanto lo que antes parecía obvio ahora no lo es tanto” (Saverio Cannistrà). Las luces, por casi todos vislumbradas, de esta Constitución Apostólica, se transforman en sombras (o al menos claroscuros), al adentrarnos en su respectiva Instrucción aplicativa, la Cor Orans.

En este número de Revista de Espiritualidad vamos a dejarnos llevar por la sabia pluma de un grupo de mujeres contemplativas, adscritas a distintas melodías de la rica tradición cristiana: agustinas, benedictinas, carmelitas… La lectura de tres artículos de fondo sobre la VDq y uno sobre la Cor Orans, nos permitirá escuchar una orquesta completa (y siempre parcial) sobre los últimos documentos de la Iglesia en torno a la vida contemplativa femenina. Dejar hablar y escuchar a las verdaderas protagonistas de esta sinfonía no es una obligación, sino un privilegio y un honor.

El primer artículo con que se topará el lector lleva por título Vultum Dei quaerere. Contemplación: dimensión interiorizante. «Búsqueda, encuentro y comunión», escrito por CAROLINA BLÁZQUEZ, agustina y profesora en la Universidad Eclesiástica san Dámaso de Madrid. La teología monástica, con sus categorías interpersonales y existenciales, le permite estructurar su colaboración. Y de hecho, el artículo va progresando a merced de tres categorías fundamentales: la búsqueda, el encuentro y la esponsalidad.  La insistencia en la perspectiva de la búsqueda e inquietud para definir la vida contemplativa la conecta la autora con la vía apofática. En relación a la categoría de encuentro (vía positiva), la autora destaca ante todo la opción vital por una existencia humilde, no exitosa ni llamativa: es lo que dota a la vida contemplativa de una gran cercanía al misterio de ser hombre. Dentro de la gran metáfora de la esponsalidad (vía unitiva), el corazón aparece en el Documento como la verdadera puerta hacia la contemplación. Aunque es realmente el amor el que ilumina todo: Ubi amor, ibi oculus. No se olvida nuestra autora de señalar algunas de las limitaciones inherentes al documento, tanto a nivel litúrgico y oracional como pneumatológico. [Leer el comienzo del artículo]

El segundo artículo, de la benenictina ALEXANDRA MARTÍNEZ, lleva por título La vida contemplativa femenina a la luz de VDq. Una aproximación teológica. Partiendo de los antecedentes de la Sponsa Christi (Pío XII, 1950), donde aparecía una hipervaloración de la virginidad como elemento distintivo de la mujer consagrada, la autora destaca la novedad y el avance de la VDq a este respecto. Ahora lo realmente importante va a ser la dimensión teológica, que nuestra autora disecciona con claridad y precisión. Todo un esbozo teológico para situar la vida contemplativa femenina en nuestro tiempo: búsqueda de Dios, bautismo, seguimiento de Cristo, espiritualidad de la comunión y, finalmente, María como ‘summa contemplatrix’. Hoy como ayer la entraña de la vida contemplativa cristiana está definida por su dimensión trinitaria: relación con Dios, revelado por Jesús de Nazaret y nacida ella misma como un carisma del Espíritu Santo. [Leer el comienzo del artículo]

El tercer artículo, de la carmelita MARÍA JOSÉ PÉREZ, se titula: «Es posible y bello vivir juntas» La vida fraterna según VDq y Teresa de Jesús. Y es que el tema de la vida fraterna en comunidad es uno de los más destacados —tanto en extensión como en intensidad— dentro de la Constitución VDq. No en vano, la fraternidad es considerada «la primera forma de evangelización» (VDq 27). De la mano y de la pluma de María José, haremos un recorrido por los rasgos más sobresalientes de la vida fraterna según la Constitución, y todo ello en diálogo con el estilo que Teresa de Jesús quiso que tuvieran sus comunidades. El lector se encontrará con toda una fenomenología de la vida comunitaria, con rasgos tales como la ‘huida de la autorreferencialidad’, una de las constantes del discurso del papa Francisco. [Leer el comienzo del artículo]

El último artículo de fondo de este número de nuestra revista lleva por título Hacer vida los documentos: Vultum Dei quaerere y Cor Orans, escrito por GEMA JUAN HERRANZ, actual priora del Carmelo de Puçol. El estudio se centra en la Cor Orans (2018), la Instrucción aplicativa de la Constitución VDq. La idea del título, la de hacer vida los documentos, sigue la lógica evangélica que recuerda que las leyes se hacen para las personas y deben ser, por tanto, un medio para vivir mejor, una ayuda para la vida. En línea con las palabras atribuidas a la Santa (“la verdad nunca desedifica ni daña”), hay en este artículo un sincero deseo de honestidad, poniendo de relieve las luces y sombras de dicha Instrucción. Y es que muchas veces allí no parecen contemplarse las nuevas condiciones sociales ni la necesidad de la vida contemplativa de hacer en la historia real el camino de renovación. [Leer el comienzo del artículo]

A este respecto conviene recordar a la mujer protagonista del poema Noche Oscura, de san Juan de la Cruz, que se escapa de noche para encontrarse con su Amado. Esta es la historia de una mujer adulta, autónoma y liberada. Con cierta frecuencia los documentos eclesiales olvidan esto. Los estereotipos que durante siglos han pasado, pisado y pesado como una losa sobre la mística femenina responden muy a menudo a una visión errónea de la mujer. Tantas veces idealizada y sustentada en alabanzas retóricas vacías de contenido. Y este tipo de concepciones hacen daño porque generan prejuicios y ponen barreras a la necesaria evolución que produce el propio dinamismo de la vida monástica.

Para finalizar ofrecemos una amplia nota y reseña sobre la tesis doctoral leída por MARÍA CELESTE MARTÍNEZ, cuyo título es: La escritura de Santa Teresa. ‘El libro de la vida’ como género literario. Dicha tesis se centra, no solamente en la santa carmelita, sino que abarca también la producción de tres discípulas de Teresa de Jesús esenciales en la literatura carmelitana: Ana de San Bartolomé (1549-1626), María de San José (Salazar) (1548-1603), y María de la Cruz (Machuca) (1563-1638), poniendo el foco de atención en sus respectivos “libros de vida”. Dichas “vidas” sirvieron como plataforma para dar voz propia a mujeres normalmente silenciadas por su condición social y religiosa. De ahí el enorme interés literario y teológico de estas mujeres escritoras. Interés que no puede ni debe ser silenciado por la crítica textual. [Leer el comienzo del artículo]

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