‘Si no hubiera creado el Cielo, por ti sola lo creara’. Supuesta locución divina a santa Teresa de Jesús

Daniel de Pablo Maroto, ocd
  “La Santa” (Ávila)

Muchos lectores habrán oído en sermones y pláticas, o leído en algún escrito esta frase como dirigida a Teresa por Dios o por Cristo en un momento de oración. Se tratar de un “habla” o “locución” divina de tantas como oyó ella y describe en sus escritos y definida en los estudios sobre la Santa. Ante la insistente pregunta que me han hecho en poco tiempo, me decido a investigar qué hay del tema en las fuentes históricas o si pertenece a la “Leyenda teresiana”.

Comencemos con la fuente originante del dicho que, de momento, creo que pueden ser los Procesos canónicos para la beatificación y canonización de la madre Teresa iniciados por el obispo de Salamanca, Don Jerónimo Manrique, el año 1591. A propósito de los mismos, pienso que el proyecto hubiese escandalizado a la madre Teresa, que siempre se tuvo por ruin y pecadora y aceptó con humor la crítica de uno que le dijo: “Madre, puede ser santa, pero a mí no me lo parece”. Y ella le respondió con cierto humor: “vuestra merced me conoce bien”. Ciertamente ella nunca se tuvo por santa y le molestaba que la llamasen “fundadora”, como testifican algunas de las monjas descalzas. Bien sabía que “era” pobre, por méritos propios, pero que “estaba” rica por tantas “mercedes” divinas (Vida, 10, 4).

De hecho, todos —o la mayoría— de los que la conocían la proclamaban santa y esto con harto sentimiento por su parte, porque gozaba con los insultos y aun con las calumnias, como ella misma confiesa y lo confirma su gran amigo y admirador el obispo de Ávila, don Álvaro de Mendoza: “Quien quiera tener por muy amiga a la dicha Madre Teresa de Jesús, la levantase algún falso testimonio o la hiciese mal”. Lo cuenta María de San José en el Proceso de Lisboa. Y otros testifican que rogaba por los que la calumniaban y que, “si no fuese pecado injuriarla” —decían—, valdría la pena hacerlo para que los tuviese por amigos. Solo le dolían las calumnias que ponían en peligro su obra de fundadora. Y no consentía que se murmurase en su presencia.

Dicho esto como paréntesis, volvamos a la fuente de los Procesos, en los que he encontrado uno de los posibles fundamentos para solucionar el problema. En el Proceso informativo de Ávila en 1595, Ana de los Ángeles (Wasteels), carmelita descalza del convento de San José,  dice que “se acuerda haber oído decir la dijo Nuestro Señor: Si no hubiera creado el cielo, por ti sola lo criara” (Procesos de beatificación. Vol. I, Burgos, Monte Carmelo, 2015, p. 318). La testigo conoció a la madre Teresa desde el año 1579 y vivió en el mismo convento con su madre, viuda, que profesó allí mismo en 1571. Pero transmite la noticia que sabe “de oídas”, supongamos que a su madre y a las monjas del convento. Estamos, pues, cercanos a una antigua y posible fuente para conocer el origen de la noticia.

Los siguientes testimonios son dichos algo más tardíos, pero confirmados por testigos que vivieron antes en el mismo convento de San José, como Petronila Bautista, que profesó el año 1568 y trató personalmente con la madre Teresa. Testificó en el Proceso remisorial de Ávila in specie de 1610 y dijo que “oyó decir y contar esta declarante a religiosas de verdad, fe y crédito […] que un día estando en ella [en la oración] la dijo el Señor: Teresa, si no hubiera criado los cielos, para ti sola los criara” (Procesos, Vol. IV, p. 596).

Y finalmente, otra testigo, la carmelita calzada de La Encarnación, Catalina de Velasco, en los mismos procesos (1610) testifica que “se lo dijeron en este convento [se supone que en el suyo donde hace la declaración] religiosas de verdad, fe y crédito que eran más antiguas, que la Santa Madre comunicaba con Nuestro Señor haciéndola singulares mercedes y favores […] hasta haberla dicho Dios que cuando no hubiera criado al mundo y a los ángeles, lo criara por ella” (Procesos, Vol. IV, p. 389).  

La noticia sobrepasó las fronteras geográficas y de la lengua castellana al ser incorporada en algunos manuales de teología espiritual y de mística publicados en latín por autores carmelitas descalzos, como los padres Felipe de la Santísima Trinidad en Francia, y José del Espíritu Santo (Andaluz) en un monumental curso de teología mística.

Interpretando los hechos históricos narrados, podemos sospechar que la noticia era conocida por alguna confidente de la madre Teresa, quizás algún confesor, mantenida en secreto en vida de la Santa por las monjas de San José. Al parecer, también era conocida la noticia en el convento de La Encarnación, de carmelitas calzadas, donde la madre Teresa fue priora los años 1571-1574, y tampoco fue difundida. Seguimos con las hipótesis: una vez muerta la madre Teresa en 1582, no existían razones para mantener más el secreto, sino todo lo contrario: su difusión favorecía la fama de santidad que se estaba indagando en los Procesos canónicos, como hemos comprobado en las tres testigos citados.

Termino diciendo que estos apuntes no son un estudio completo del tema, sino un mero escarceo en pocas fuentes, una información en hojas volanderas que llenan, espero, la curiosidad de los lectores. Si alguno mejor informado presenta otras pruebas más fehacientes, serán bien venidas.


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