Una reinterpretación argentina de la literatura teresiana

Pedro Paricio Aucejo

La incuestionable autoridad de los textos de santa Teresa de Jesús, el extraordinario testimonio de su vivencia religiosa y el sugestivo talante de su poliédrica personalidad inspiraron parte de la creación de muchos literatos contemporáneos de habla hispana. El unánime reconocimiento de la valía de su obra sigue vigente –a pesar de los siglos– en la cultura del viejo y del nuevo continente, donde en 1604 se fundó el primer Carmelo de América, el de Puebla de los Ángeles en Méjico, al que, con el paso del tiempo, siguió un largo listado de monasterios. Esta semilla teresiana ha vivificado las lejanas tierras de Indias y, en particular, la literatura latinoamericana escrita por mujeres a lo largo del siglo XX.

En esta última dimensión, la producción de la monja castellana ha ofrecido –según Almudena Vidorreta[1]– una ingente riqueza significativa en el plano estético e ideológico. Así sucedió con la impronta dejada en la escritora Alfonsina Storni (1892-1938), poetisa del modernismo argentino y defensora de la libertad e igualdad femenina, cuyo pensamiento aparece atravesado por la flecha teresiana. Aunque la temática de sus primeras obras fue amorosa, sus poemas reflejaron después el dolor de la mujer y la reivindicación de sus derechos.

El descubrimiento de la literatura de Teresa de Ahumada se presentó como una revelación para Storni cuando pudo contemplar sus manuscritos en un viaje a Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana (1929-1930). Después de ser diagnosticada de cáncer en 1935, la autora atravesó una crisis personal, durante la que releyó con profundidad la obra de la Santa. En una conferencia pronunciada en 1936, con ocasión de las celebraciones del cuarto centenario de la fundación de Buenos Aires, Alfonsina reconoció el legado de importantes mujeres en la ciudad, entre las que reservó un insólito hueco al linaje sanguíneo de la Santa: en su sección “Teresa de Jesús en sangre, en la primera fundación de Buenos Aires”, incluyó que Rodrigo de Cepeda, hermano de la religiosa, fue asesinado en una expedición a Latinoamérica después de tener descendencia, y que ´fertilizó con sangre de la escritora clásica las tierras americanas´.

Además de este metafórico acercamiento geográfico llevado a cabo por Storni en la persona de Teresa de Jesús, la escritora argentina hizo gala de la curiosa semejanza entre la caligrafía de ambas (´sus rasgos grafológicos son notoriamente parecidos a los míos y una explicable emoción me sacudió al comprobarlo´), si bien subrayó que no osaría afirmar que estilísticamente las uniera nada más que una condición femenina que recibió el don varonil de la expresión (´casi todas las mujeres que escriben se parecen en el hecho de ser individuos centrípetos que sujetan el mundo circundante a su naturaleza, biológicamente raíz´).

 Para la profesora Vidorreta, lo relevante de aquella casualidad grafológica es que, por medio de ella, la poetisa vinculó la evolución de las ideas de textos tan heterogéneos como los suyos y los de Teresa de Jesús, ofreciendo el argumento de que su vena creativa le fue insuflada como a la Santa, que en El libro de la vida habla de la satisfacción de sentir el don divino y su dictado. Asimismo conviene recordar que la crítica de su época señaló el exceso de devoción mística que percibía en la poesía de Alfonsina, en cuyas expresiones telúricas se veía un indicio de fervor comparable con el de la carmelita española.

Pero la influencia de esta se vislumbra sobre todo en la asunción que Storni hizo del desafío del arquetipo femenino reflejado en la obra teresiana, que, en Camino de perfección, recomendaba a las religiosas no manifestar en exceso sus afectos, ´que es muy de mujeres, y no querría yo, hijas mías, lo fueseis en nada, sino que parecierais varones, que si ellas hacen lo que es en sí, el Señor las hará tan varoniles que espanten a los hombres´. Al respecto, la religiosa abulense fue un modelo fructífero para su labor intelectual: a ella recurrió para componer su propia filosofía de la escritura, manifestando un gesto subversivo contra los valores establecidos,  reclamando un análisis revisionista de los mismos por medio de su escritura y buscando un espacio femenino fuera del canon marcado por el imperativo masculino.

En definitiva, Alfonsina Storni –al releer y reinterpretar a Teresa de Jesús– potenció una retórica de la feminidad ya anticipada por la descalza universal, reconfigurando el precedente de la huella teresiana y su idiosincrasia.

¹Cf. VIDORRETA, Almudena (2019), “Teresa de Jesús, precursora de Gabriela Mistral y Alfonsina Storni”, en Sagrario López Poza, Nieves Pena Sueiro, Mariano de la Campa, Isabel Pérez Cuenca, Susan Byrne y Almudena Vidorreta (EDITORES), Docta y Sabia Atenea. Studia in honorem Lía Schwartz (pp. 797-812). DOI <https://doi.org/10.17979/spudc.9788497497046.797>. Disponible también en <https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2020/04/21/teresa-de-jesus-precursora-de-gabriela-mistral-y-alfonsina-storni/>.

 

 

 

 


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