Fenomenología de la determinación

Pedro Paricio Aucejo

‘Determinada determinación’ es una de las expresiones teresianas que con más fortuna ha enriquecido el patrimonio espiritual de la humanidad. La santa de Ávila acuñó esta frase para hacer referencia a la disposición requerida por la persona que va a dedicar su vida a la oración. Con ella se hace alusión a la cualidad de carácter por la que libremente ésta decide hacer algo preciso con toda la integridad de su ser. Teniendo en cuenta la importancia de la oración en la vida cristina, la descalza castellana recomendó múltiples veces en sus escritos aquella decisiva actitud sin la cual nada firme se da en el camino seguido por el orante.

 Según se desprende del estudio realizado por la carmelita descalza Mª Pilar Huerta¹, la secuencia espiritual contemplada en los textos teresianos respecto de las ocasiones en las que la religiosa española experimentó dicha determinación se atendría al siguiente orden biográfico:

1º Determinación para ganar bienes eternos (‘¡para siempre, siempre, siempre!’).

2º Determinación para escoger el estilo de vida adecuado en el servicio a Dios (‘y aunque no acababa mi voluntad de inclinarse a ser monja, vi era el mejor y más seguro estado. Y así poco a poco me determiné a forzarme para tomarle’).

3º Determinación para procurar con todas las fuerzas el bien de la oración, ‘porque si [la persona] persevera, no se niega Dios a nadie’.

4º Determinación para no andar buscando gustos y regalos en esa materia y no andar con miedo de pensar que no se hace nada si estos no se dan: ‘ya sabe su Majestad nuestra miseria y sabe que estas almas desean siempre pensar en Él y amarle. Esta determinación es la que quiere’.

5º Determinación para alcanzar el desasimiento del mundo, de modo que ‘determinadamente se abrace el alma con el buen Jesús, Señor nuestro, que como allí lo halla todo, lo olvida todo’.

6º Determinación para lograr el desasimiento de uno mismo, especialmente por lo que respecta a la enfermedad y la muerte: ‘si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada’.

7º Determinación para que el demonio no tenga tanta mano para tentar, pues tiene gran miedo a ánimas determinadas (‘sabe el traidor que alma que tenga con perseverancia oración la tiene perdida […]: ¡algo le va en ello!’).

8º Determinación para tener fijos los ojos en Cristo y dejarse seducir por su Humanidad Santísima (‘creo cierto me aprovechó, porque fui mejorando mucho desde entonces’). No la consiguió Teresa de Jesús con sus propias fuerzas, sino abandonándose al Señor, mientras oraba rezando el Veni Creator (‘en un punto me dio la libertad que yo, con todas cuantas diligencias había hecho muchos años había, no pude alcanzar conmigo, haciendo hartas veces tan gran fuerza, que me costaba harto de mi salud’).

9º Determinación para corresponder a un Amor que nos ha amado primero sin merecerlo: ‘no es razón que a quien tanto nos ha dado y continuo da […] no se lo dar con toda determinación’.

10º Determinación para seguir la perfección evangélica (‘determiné a hacer eso poquito que hay en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios’).

11º Determinación para combatir con eficacia por el objetivo último, que es beber de la fuente de agua viva –Cristo–, ‘venga lo que viniere, suceda lo que sucediera, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmure…’.

En definitiva, la ‘determinada determinación’ de la Santa arraigó en el instante de su vida en que quedó conmovida al experimentar que Dios siempre había sido fiel con ella. Desde ese momento, no le cupo la menor duda de que Aquel que primero se entregó del todo, y nunca se cansa de dar, merece también una entrega total y para siempre (‘y cobrando nueva vida, / de tal manera he trocado, / que es mi Amado para mí / y yo soy para mi Amado’). Y es que –según concluye María Pilar Huerta²– “determinarse determinadamente es solo cuestión de Amor”.


¹Cf. HUERTA ROMÁN, María Pilar: “La ´determinada determinación` teresiana”, en Revista de Espiritualidad, Madrid, Carmelitas Descalzos de la Provincia Ibérica ´Santa Teresa de Jesús` (España), 2011, vol. 70, núm. 278, pp. 83-99.

²Op. cit., pág. 99.


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