Encuentro con el papa Francisco

El Papa Francisco en su alocución a los Carmelitas Descalzos participantes en el Capítulo General afirmó: “Ha comenzado el capítulo guiándose por tres textos bíblicos muy significativos. Primero: escuchar lo que dice el Espíritu (cf. Ap 2,7); segundo: discernir los signos de los tiempos (cf. Mt 16,3); tercero: ser testigos hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8)”.

Escucha, actitud fundamental del discípulo

“La escucha es la actitud fundamental del discípulo, de quien se pone en la escuela de Jesús y quiere responder a lo que Él nos pide en este tiempo difícil pero siempre hermoso, porque es el tiempo de Dios, dijo Francisco. Esta escucha es la que acompaña el discernimiento sobre “lo que viene del Señor y lo que es contrario a él y, de este modo, responder, a partir del Evangelio, a los signos de los tiempos a través de los cuales el Señor de la historia nos habla y se revela”.

El Papa insistió en que la escucha, el discernimiento y el anuncio del Evangelio se realiza “tanto con las palabras como, sobre todo, con la vida”.

La pandemia, una oportunidad para volver a lo esencial

“Esta crisis, si tiene algo de bueno -y ciertamente lo tiene- es precisamente para devolvernos a lo esencial, para no vivir distraídos con falsas certezas. Este contexto también es favorable para que examine el estado de salud de su Orden y alimente el fuego de sus orígenes”, afirmó Francisco.

En Cristo, fieles al presente y libres y abiertos al futuro

“La vida carmelita es una respuesta a la sed del hombre contemporáneo, que en el fondo es una sed de Dios, una sed de lo eterno. Y está al abrigo de psicologismos, espiritualismos o falsas actualizaciones que esconden un espíritu de mundanidad. Sobre esto último, el Papa insistió: “por favor: cuidado con la mundanidad espiritual, que es el peor mal que le puede pasar a la Iglesia”, que es muy sutil, se mete en nuestras vidas sin darnos cuenta.

La fidelidad evangélica

Refiriéndose a la fidelidad evangélica, el Papa afirmó: “Recordemos que la fidelidad evangélica no es estabilidad de lugar, sino estabilidad de corazón; que no consiste en rechazar el cambio, sino en hacer los cambios necesarios para cumplir lo que el Señor nos pide, aquí y ahora. Por eso, la fidelidad exige un compromiso firme con los valores del Evangelio y del propio carisma, y la renuncia a lo que impide dar lo mejor de uno mismo al Señor y a los demás”.

Amistad con Dios, vida fraterna y misión

El Papa Francisco dijo a los participantes en el encuentro: “os animo a mantener unidas la amistad con Dios, la vida fraterna en comunidad y la misión, como leemos en los documentos preparatorios de vuestro Capítulo”.

Francisco recordó a Santa Teresa para quien la amistad con el Señor es hacer de la vida una oración y esto ayuda a “practicar la vida fraterna en comunidad. Esto no es un accesorio, sino un elemento sustancial”.

Finalmente, el Papa les dijo: “Partiendo de la amistad con Dios y del estilo de la fraternidad, también estáis llamados a repensar vuestra misión, con creatividad y un decidido impulso apostólico, prestando mucha atención al mundo de hoy”, sin perder de vista la fidelidad a su vocación contemplativa.

Fuente: Vatican News


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