‘Orar en tiempos de guerra’. Carta del P. Miguel Márquez

Orar en tiempos de guerra. El Carmelo de Teresa despierta

Una reflexión, no solo Ucrania, una invitación y una sugerencia

Una reflexión dolida

(ORAR ES DESPERTAR Y PONERSE EN CAMINO, EN COMUNIÓN)

Me atrevo a dirigiros una cordial y apremiante llamada a la oración, que no se rinde, a la fe valiente, y a la comunión entre los hermanos, que es más fuerte que toda guerra y que toda amenaza. Desde la tranquilidad de Roma llega nítida la voz de un hermano nuestro, en el corazón de Kiev (capital de Ucrania), agradeciendo nuestra oración y nuestro apoyo, en medio del sonido ambiente de las sirenas y los tiroteos cercanos de la guerra que acecha.

Quisiera despertarme y despertaros, si me lo permitís, queridos hermanos y hermanas, no al terror de la guerra que paraliza, sino a la valentía humilde de quienes se unen, como los primeros cristianos, para orar con la convicción cierta de que Jesús en la cruz es el vencedor de la historia. Somos carmelitas descalzos. Venimos de unos ermitaños que probablemente algunos fueron cruzados y se desarmaron para otra guerra no menos ardua y difícil, venimos de una mujer que pasó la vida en una guerra interior para rendirse al Amor de su vida, y conquistar, así, su propia libertad de hija de Dios.

Todos estamos en la misma guerra

Parafraseando a San Pablo, si una parte del cuerpo sufre, todos nosotros sufrimos. Estamos con el pueblo ucraniano, y con el pueblo ruso, y con todos los pueblos, contra la guerra, contra todas las guerras, también las que no son noticia, porque no interesan. La guerra no ha comenzado ahora. Lleva ya mucho tiempo en nuestra tierra de Ucrania, y en muchos rincones del mundo, aunque no sea noticia. Me permito pedir vuestra oración para las víctimas de esta guerra (ucranianos y rusos) y sus familias.

Os hago saber que algunas madres ucranianas recogen la identificación de los soldados rusos muertos en territorio ucraniano y envían a sus madres en Rusia la noticia de su hijo muerto en el frente. En los gestos de humanidad, en medio del horror de la guerra, está la respuesta de los corazones buenos y valientes que piensan en las madres de las víctimas del bando contrario. Esa otra guerra de quienes sostienen con su amor callado un mundo que parece desmoronarse. Ese amor es la victoria y sostiene al mundo.

La guerra pone en evidencia muchas veces que estamos indignados pero no despiertos, asustados pero no en pie, enfadados pero no en camino, solidarios con los de lejos pero no tan atentos a los cercanos, generosos pero a salvo en nuestros recintos de confort. Orar es despertar a lo que no estamos viendo y reconociendo de nosotros mismos, de nuestra familia, comunidad y país, en esta hora crucial del mundo, de la Iglesia y del Carmelo.

Una invitación

(“VIENE DE CAMINO SI LE DAIS POSADA” Juan de la Cruz) El Carmelo acoge

Queridos hermanos y hermanas del Carmelo de Teresa y Juan de la Cruz: nosotros vivimos en conventos y casas bien adaptados y arreglados. Me atrevo a invitaros, como padre y hermano, a poner a disposición de los refugiados, con el debido orden y legalidad, tantos espacios que tenemos vacíos, y disponibles, sin usar. No cerrarnos en nuestro bienestar tranquilo, sin oír el grito de los sin techo. Donde sea posible, me refiero de forma especial en Europa en este momento, con la ayuda de los organismos sociales, podemos poner a disposición locales y alguna parte de nuestros conventos para quienes no tienen ahora un lugar donde vivir. Cómo sería nuestra oración si teniendo nosotros de sobra, en el comer y el vestir, en casa y techo, vemos pasar esas caravanas de madres con sus hijos y no ofrecemos, no digo aquello que nos hace falta a nosotros, sino lo que no usamos y tenemos vacío. Os pido abrir el corazón a esta llamada, acoger y recibir a Jesús que pide posada, porque la nuestra sí tiene sitio.

Os agradezco las ayudas que ya estáis enviando y que están llegando a nuestros hermanos ucranianos, y os animo a seguir siendo generosos, de la manera que cada uno pueda y crea conveniente.

Una sugerencia

(NO SOLO UCRANIA)

Os encomiendo, sobre todo, tantas situaciones de injusticia, de guerra y de olvido interesado de los medios de comunicación, en muchos rincones del mundo, no solo Ucrania: no hacen ruido los pobres del Sahel, ni gritan los niños de la explotación sexual; son silenciados por el terrorismo islámico pueblos pacíficos en algunos países de África; están masacrando tribus en la selva amazónica en estos días por intereses económicos; ha habido inundaciones en Australia, en la diócesis hermana de Lismore; se ahoga en silencio el sueño de muchos que tratan de llegar a Europa en el mar que baña nuestras costas; no nos llega el clamor de muchas mujeres maltratadas en países donde la protesta es sistemáticamente aplastada; Colombia vive una situación de incertidumbre política y económica que asusta; tantas clases de mafias de guante blanco que aplastan al otro, incluso bendecidas por hombres y mujeres que dicen creer en un Dios al que crucifican en el inocente; viven en soledad tantos ancianos abandonados en nuestras grandes ciudades… Y ya casi nadie habla de Siria o de Afganistán. Tantas y tantas situaciones… no solo Ucrania, por supuesto.

Os pido, hermanos y hermanas, que no dejéis en silencio tantas realidades por las que queremos orar unidos. Hacednos llegar la situación de vuestro país o de vuestra región, o comunidad para que estemos informados. Queremos ser un cuerpo unido que sufre y celebra como familia. Este es nuestro camino hacia la Pascua, y el sentido de unión, con María y José, que ya al pie de tantas cruces de la historia, visibles e invisibles, anuncia la mañana de resurrección.

¡Feliz camino a la Pascua, si hemos subido a Jerusalén con el Cristo que sufre!

Roma, 4 de abril de 2022.
Día del bautismo de Santa Teresa de Jesús.
Miguel Márquez Calle, ocd
General

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3 respuestas a “‘Orar en tiempos de guerra’. Carta del P. Miguel Márquez

  1. Muchas gracias Miguel por ese liderazgo que se pone al servicio, inspira, alienta, guía..cuanta trascendencia para tantos hermanos..GRACIAS POR TU SI

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  2. Estimado P. Miguel, es una carta muy acertada, conmovedora y un ofrecimiento muy generoso de acogida, que seguramente tendrá el agradecimiento de todas las personas favorecidas.El Señor y su Madre y nuestra lo bendigan.

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