Santa Teresa de los Andes. Una lectura bajo el signo de la paz

Artículo publicado en italiano en Mysterion, Año 15, nº 1 (2022)
Número dedicado a la paz

Ciro García, ocd

Teresa de los Andes (1900-1920), la pequeña “Teresita” chilena, que nos legó unos escritos llenos de frescura y de hondura espiritual, es una figura desconocida en el ámbito europeo[1]. Pero cuando uno se acerca a ella, queda cautivado por la experiencia de sus relatos (Diario y Cartas), que son una joya literaria, con un contenido biográfico y espiritual que hacen de ella un referente importante de la espiritualidad contemporánea.

Con este artículo, quiero recoger algunos datos (renuncio a documentarlos remitiendo a la nota inicial), que destacan su aportación a la reconciliación y a la paz, en el ambiente en que ella vivió y que iluminan nuestro camino en búsqueda de la paz. Destaco tres perspectivas: la familiar, la de sus amistades y la de su entorno religioso.

1. La joya de la familia 

Juanita (Teresa de los Andes) es la persona más querida de la familia, la más bonita, la “regalona” de todos, que sabe aprovechar esta condición familiar para sembrar la paz en su camino.

Cuando en 1917 la familia perdió su hacienda familiar de Chacabuco (una extensión de cientos de hectáreas con frondosos bosques, árboles frutales, cascadas y aguas termales), donde los Fernández Solar pasaban sus vacaciones estivas, se produce entonces una desolación familiar y un cambio notable en su estilo de vida de una familia acomodada: hubo que reducir gastos, servidumbre y trasladarse a una casa más modesta.

La única que mantuvo la paz y la serenidad en estos momentos de crisis fue Juanita, animando a la familia a poner los ojos no en las cosas caducas y perecederas sino en las que duran para siempre, y destacando los valores que constituyen la fuente de una verdadera felicidad. Son los valores cristianos del Evangelio.

Paradójicamente, este contratiempo familiar le ayuda a Juanita a ir a lo hondo de las cosas y de los acontecimientos. En un retiro impartido por los jesuitas por estas fechas en el Colegio del Sagrado Corazón, donde se encuentra estudiando, reflexiona serenamente sobre el sentido de la creación y de todas las cosas creadas, con una paz interior y una riqueza de pensamiento que asombran al lector.

No es una paz evasiva, inconsciente de lo que pasa a su alrededor, sino enraizada en lo más hondo del acontecer de cada día. Es una inmersión en la historicidad de la la vida. El relato de su experiencia tiene una dimensión profundamente humanista y mística, que rezuma humanismo y misticismo por todos sus poros. Tiene, además, el arte de armonizar literariamente los dos polos y los más diversos contrastes o planos de su experiencia.

Y es que Teresa de los Andes (Juanita) es, en su formación y en la transmisión de su mensaje, una verdadera humanista, formada en la escuela de los Ejercicios espirituales de san Ignacio, impartidos en el Colegio del Sagrado Corazón por prestigiosos y brillantes profesores jesuitas del Colegio de San Ignacio, donde estudiaba su hermano Lucho.

La aportación de Juanita a la serenidad y a la paz, en estos momentos cruciales vividos por la familia, tiene sus raíces en el Evangelio por ella vivido y enseñado en sus misiones y en sus catequesis. Constituye, además, su ADN personal; ella ha nacido, como el profeta, para anunciar la paz, reparar brechas y construir fortalezas.

2. La amistad que quiere para siempre

Su misión de paz tiene su irradiación en el amplio círculo de amistades que cultiva, porque lo suyo es querer para siempre. En torno a ella va surgiendo un nutrido grupo de amigas de la alta sociedad santiaguina, que quieren aprender los secretos de su felicidad y los caminos que conducen a ella. Juanita ha hecho verdaderamente escuela, donde se cultivan los valores que llevan a la paz. Su grupo de amigas es como el cenáculo donde se fragua la paz que Jesús da a sus discípulos.

Para ella la amistad es querer de verdad y querer para siempre. Pero no habla de la amistad, sino que la vive. Le gusta pasar largas horas con sus amigas, platicar, leer, salir con ellas de paseo a caminar o a andar a caballo, practicar el deporte, ensimismarse en la belleza de los paisajes que contempla, cantar, animar las celebraciones litúrgicas, dar catequesis a los niños, pero sobre todo, orar. Para ella la oración es un remanso de paz.

Todas estas vivencias tienen un eco en las numerosas cartas que escribe a sus amigas más queridas. Unas la seguirán en el camino hacia el Carmelo, donde ella encuentra la paz que corona la cima de la Subida del Monte Carmelo de san Juan de la Cruz. Otras, atraídas por la enseñanza que también a Juanita le atraía, entrarán en el Colegio del Sagrado Corazón. Otras se entregarán a importantes obras sociales, benéficas y caritativas, que llevarán la paz a muchos corazones. Otras, en fin, seguirán su llamada al matrimonio, cumpliendo generosamente con sus deberes de estado. Estos son los proyectos de vida que Juanita alentará con sus amigas, cumpliendo los designios de Dios sobre cada una de ellas, que son siempre designios de paz y de amor.

3. Su mensaje de paz

La paz es el sentimiento que anida en lo más hondo del corazón humano y traspasa todas las fronteras. También anida en el corazón de Juanita y su anhelo de paz traspasa la cordillera andina, que es el marco de su vida, para llegar a todos los rincones del mundo. Este es su mensaje y su misión en la Iglesia y en todos los ámbitos religiosos.

Juanita/Teresa de los Andes es portadora de un mensaje de paz para todos, que se irradia desde la cima del Monte Carmelo y que atrae a numerosos peregrinos a su santuario en busca de paz. La encuentran en ella y en sus escritos.

La irradiación de su mensaje es una resonancia del mensaje de las dos Teresas, que la han precedido: Teresa de Jesús y Teresa del Niño Jesús. Ella se siente muy hija de Teresa de Jesús, la Madre Fundadora del Carmelo, y muy hermana de Teresa de Lisieux, en cuya vida ve reflejada la suya propia.

De la mano de los maestros del Carmelo escala la montaña hasta las más altas cimas místicas, donde reinan la justicia y la paz. Es la atalaya desde la que lanza su mensaje de paz al mundo.

Aquí confluyen sus sentimientos familiares de paz, sus deseos de una verdadera amistad y sus anhelos religiosos más hondos. Y es que el anhelo de paz polariza todos los sentimientos y lleva a su plenitud todos los anhelos.

      Burgos, Monte Carmelo

      Pascua de 2022

[1] Puede verse una breve semblanza en: Ciro García, «Teresa de Los Andes. El sentido de su vocación y misión en la iglesia: inmolarse por los que sufren», Mysterion 13 (2020/1) 112-119. Para una exposición más amplia de sus escritos véase: Id., Santa Teresa de Los Andes. Introducción a sus escritos: Una clave de lectura, Grupo Editorial Fonte-Monte Carmelo, 2ª ed., Burgos 2021; Id. Santa Teresa de los Andes: Comentario a su “Diario”, Grupo Editorial Fonte-Monte Carmelo, Burgos 2022 (en prensa).


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