“La lengua en pedazos” se representa en Chile

sara-sobre-letras-final---copiaLa Compañía de Teatro La Calderona estrena en Chile el texto del premiado dramaturgo español Juan Mayorga, una obra que imagina un intenso diálogo entre Teresa de Ávila y un inquisidor, para reflexionar sobre poder, palabra y misticismo.

Se representa en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) de Santiago de Chile, del 18 de abril al 10 de mayo.

Teatro La Calderona

Teatro La Calderona pertenece a la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y está integrada por actores formados en las escuelas de teatro de las universidades Católica y Finis Terrae, músicos y artistas visuales.

El grupo lleva doce años en la investigación y puesta en escena del teatro, especialmente a partir de textos y materiales del Siglo de Oro Español y Barroco Latinoamericano, buscando conectar estos repertorios con el público contemporáneo.

Santa Teresa, 500 años

Próximos a cumplir 500 años del nacimiento de Santa de Ávila, La Calderona se ha plegado a esta celebración llevando a escena el texto La lengua en pedazos de Juan Mayorga, que será estrenado en abril del presente año en el Centro Gabriela Mistral de Santiago de Chile.

Esta conmemoración tan fundamental nos invita a reflexionar sobre la vigencia del legado teológico y literario de Santa Teresa, quien revela, a través de sus obras, una experiencia de vida en santidad única y trascendente, marcada por su condición de mujer española en la época de la Contrarreforma.

El premiado texto de Mayorga (Premio Nacional de Literatura Dramática, España 2013) es una reflexión acabada y profunda sobre las relaciones de género, particularmente dentro de la Iglesia Católica, encarnando este debate en el encuentro entre una monja insumisa, Teresa de Ávila, y un inquisidor de la Iglesia Católica. Ante Teresa, el inquisidor abre un juicio pero no dicta sentencia. Mayorga delega esa tarea al espectador actual, quien es invitado a reflexionar sobre el rol de lo femenino en la Iglesia Católica, el misticismo y la palabra creadora de mundos, a partir de un diálogo inteligente y agudo. Santa Teresa como una revolucionaria capaz de transformar la Iglesia desde ese complejo momento histórico para siempre.

Al servicio de su propio tiempo

Llevar a escena La lengua en pedazos, es producir una mirada a lo histórico para ubicarse en lo contemporáneo, desde nuestra esencia latinoamericana. No planteamos una revisión historicista de los personajes. Lo que nos mueve es la vigencia de este diálogo y su construcción dramatúrgica; es que las relaciones entre los géneros siguen aún hoy revelando tensiones que no se han resuelto. La invitación es a reflexionar sobre mujeres que no han aceptado la sumisión como respuesta, sino que alzaron y alzan la voz en defensa de su derecho a la escritura. Y lo hemos hecho relevando la dimensión teatral que el mismo texto nos presenta:

En esta puesta en escena, Teresa dialoga con el inquisidor; éste la pretende convencer de que vuelva a su convento de origen y que abandone su pretensión insolente de reformar la orden a la que pertenece. A la vez, el autor lo construye como un espejo de Teresa, como si esta confrontación tuviera lugar consigo misma. Es el poder masculino que no tolera la desobediencia de una mujer y cómo esto problematiza su propia convicción. El fingimiento, el cambio de roles, la confusión entre uno y otro personaje le dan a nuestra puesta una mirada muy contemporánea del discurso de Mayorga. El contrapunto entre pasado y presente es lo que le otorga sentido a la conmemoración que queremos relevar, donde procuraremos el acceso a la experiencia teatral de un público diverso desde el punto de vista etario, social y cultural.

Espacio sonoro: música y teatro

La puesta en escena de La lengua en pedazos de La Calderona es un ejercicio de carácter experimental a partir de música, obra teatral y la figura de Santa Teresa de Jesús; que vincula el trabajo escénico con una mirada sobre el legado contemporáneo de la santa. Al mismo tiempo, desde nuestra mirada latinoamericana, se plantea la pregunta por la teatralidad en este diálogo.

Una actriz y un actor encarnan respectivamente a Teresa y al inquisidor, acompañados por una viola da gamba, instrumento cuya virtud es imitar la voz. La acción de la escena es simple y concreta: Teresa, en la cocina del convento, cocina. Mientras ocurre esta cotidiana acción, se debaten los más serios asuntos teológicos, filosóficos y políticos. No es una puesta en escena realista: en el montaje se deconstruyen ciertos pasajes de la dramaturgia en un trabajo musical donde la palabra y la sonoridad de la viola y de los actores proponen un sentido nuevo a la escritura de Teresa y a la dramaturgia de Mayorga, quien mismo plantea la presencia del inquisidor como un reflejo de Teresa. En nuestro montaje los roles cambian, se confunden, se alternan, juegan al unísono, se funden en cuerpo y sonido para relevar este encuentro tan concreto como metafísico. Presente y pasado dialogan en un contrapunto certero que le permite a nuestro personaje histórico renovar su actualidad.

Hemos ahondado en el trabajo de la palabra en la actuación de ambos intérpretes, al mismo tiempo que nos interesa indagar en cómo la música es un correlato de la acción escénica, tanto porque se construye como trasfondo de ciertos momentos, como porque se instala como contrapunto de ellos: la palabra se vuelve música y el sonido de la viola se torna acción. Todo para dar cuenta de las emociones y mundos que la palabra de Teresa evoca, con esa sonoridad potente del castellano del Renacimiento. Santa Teresa es, de algún modo, fundadora del castellano. Su escritura resulta fundamental, es directa y franca, comunicando los recovecos de su alma y espiritualidad. Nos interesa el manejo del lenguaje en Teresa: su estilo radical y persuasivo. Nos impacta también su profundo realismo: Teresa está conectada con su tiempo, no estando ajena a los problemas reales de sus contemporáneos.

La visualidad, el diseño de “La lengua en pedazos”

El diseño Integral de la obra se desarrolla a partir de la necesidad de instalar un espacio que es más mental que real; el espacio de debate entre Teresa y el inquisidor, el lugar de las ideas. Parte de una síntesis de un interior que podría ser la celda, el confesionario, una capilla. La escenografía está formada de tres paredes blancas: la pared derecha tiene una pequeña ventana cuadrada que deja entrar la luz. Las paredes laterales tienen 20cm de separación de la pared del fondo. El suelo de acero inoxidable, también una superficie radiante y fría. El techo, es más bien une entramado que marca sombras en el espacio; un cubo vibrante que está punto de explotar. El color blanco propuesto, nos entrega un espacio inmaculado, como un cuaderno nuevo para escribir; una celda abierta, un espacio de fronteras difusas entre interior- exterior donde las palabras de Teresa van cayendo sobre el inquisidor.

La iluminación es una síntesis contemporánea de espacios con historia. Tiene tres distintos niveles; la iluminación que responde a una mirada barroca, que devela y oculta espacios en un juego de sombras y claroscuros, la iluminación que muestra el transcurso del paso del tiempo; por la ventana o por el techo y, finalmente, la iluminación que responde a la presencia constante que siente Teresa, que la guía y le envía señales.

El vestuario de los personajes rescata el volumen de las prendas religiosas y el peso de sus telas, los pliegues construyen una imagen escultórica.

La figura del inquisidor, como representante del poder de la iglesia y como perteneciente a una cofradía esta cargado de símbolos y  rituales,  las joyas y el vestuario señalaban la distinción de la pertenencia al tribunal o el status adquirido en él, asimismo es un vestuario que responde a la autoglorificación, a la construcción de una imagen para amedrentar a un interlocutor.

En relación a el vestuario de Teresa , una de las referencias visuales más importantes para tomar esta decisión tiene que ver con la revisión de “El éxtasis de Santa Teresa” de Bernini, donde el hábito y no el desnudo toman un papel preponderante en la imagen. En esta obra de la Contrarreforma se esconde el éxtasis: bajo su ropa hay un cuerpo vibrante que devela una metáfora. Atravesada por la vida y la muerte, por el placer suave y el dolor más terrible, el alma se remite al amante divino. Por esa sola imagen atraviesan todas las acciones, son constantes y reversibles, la relación temporal no es cronológica sino iterativa, las relaciones no son definitivas. El movimiento simbólico de aquel atuendo se sitúa en el estado pasional de la muerte, la vida, el dolor, el placer. El hábito-metáfora es movido con intensidad, por una energía no precisamente corporal.

Ficha Técnica:

La lengua en pedazos, de Juan Mayorga

INTERPRETES

  • Teresa: Sara Pantoja Inquisidor: Alexei Vergara
  • INTERPRETE VIOLA DE GAMBA Y SELECCIÓN MUSICAL: Gina Allende
  • DISEÑO INTEGRAL: Catalina Devia. ASESORIA TEOLÓGICA: Agustina Serrano.
  • PRODUCCION Y DIRECCION MUSICAL: Macarena Baeza
  • ASISTENTE DE DIRECCION: Ramón Gutiérrez

DIRECCIÓN: MARIO COSTA

Montaje financiado con el apoyo de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Católica de Chile, la Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Embajada de España en Chile-Aecid.

Fuente: teatrolacalderona.cl

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